Lo insoportable de la infancia

Textos de orientación

Entrevista a Éric Laurent

Raquel Cors Ulloa

Raquel Cors Ulloa: Estamos con Éric Laurent, quien gentilmente ha aceptado esta invitación para las XI Jornadas de la NEL a efectuarse los días 23, 24 y 25 de octubre en Bogotá, cuyo título es "Lo insoportable de la infancia". Primero, agradecerle por este honor que nos hace al asistir, entre nosotros, a la NEL. Y segundo, aprovechar este momento para preguntarle: ¿qué le evoca el título de estas jornadas? Porque nos propone, en mi lectura, una relectura de los conceptos de la infancia, que no siempre se limitan a la clínica con niños, sino a las exigencias pulsionales propias de la sexualidad infantil. Esa sexualidad infantil que habita en el parlêtre y que el psicoanálisis se encarga de dignificar.

Éric Laurent: Bien. En esta pregunta hay ya los elementos de la respuesta que usted misma da a esto, distinguiendo las dos vertientes, la infancia en tanto un momento que atraviesa un sujeto y, por otra parte, algo que nunca se atraviesa, que queda, que se deposita, un modo de exigencia de lo que fue en un momento y que no desaparece, que se mantiene como exigencia. Entonces, en estas dos vertientes, tenemos versiones de lo insoportable.

Lo que espero de este congreso es precisamente un modo de aggiornamento, un modo de pensar de nuevo estos dos aspectos, la infancia como momento y la infancia como esta insuperable exigencia de lo que fue la sexualidad infantil.

Releer todo esto con la última enseñanza de Lacan, por supuesto no olvidando todo lo anterior, pero con este juego tan interesante de releer lo que fue, bajo el modelo del artículo fundamental de Jacques-Alain Miller sobre "Los paradigmas del goce",[i] que precisamente es un instrumento muy fundamental para acercarse, una manera de leer la infancia como momento, y cómo se ubica el goce, el famoso goce ‒digamos‒ polimorfo que toma en la infancia el goce, es decir, no centrado en el goce fálico, sino descentrado. La infancia como, precisamente, el recuerdo de que nunca el goce es finalmente unificado, no hay ganze Sexualstrebung (tendencia sexual total) como decía Freud, releído por Lacan.[ii] No hay una unificación, hay estas pulsiones llamadas ‒usted lo dijo‒ las pulsiones parciales y el goce fálico que viene efectivamente a incidir, pero nunca del lado de la unificación.

Siempre hay que hacer un esfuerzo para releer ‒digamos‒ la clínica infantil o la clínica de la infancia a partir de esta necesaria dispersión de los goces, en plural. Esto nos permite hacer un esfuerzo más para lo que se ordenó del lado de lo simbólico, de la relación del sujeto infans con el simbólico y su encuentro con el Otro simbólico. Al mismo tiempo, se hace en la vertiente imaginaria y real, y que acentúa las tres consistencias real, simbólico e imaginario, pero de un modo más igualitario. Acercarse desde la perspectiva de los nudos en la clínica infantil, es fundamental. Efectivamente el título "insoportable" acentúa, por supuesto, este toque de real que hay que reintroducir siempre más en nuestro abordaje de la clínica infantil.

Raquel Cors Ulloa: Éric, usted en su reciente Reflexión sobre tres encuentros entre lo femenino y la no relación sexual, señalaba que los hombres no saben qué hacer con el cuerpo, y especificaba, que no saben qué hacer con el cuerpo de la mujer. Sobre esta pregunta que usted planteaba recientemente en esa reflexión, me permito agregar algo que se articula al tema de nuestras Jornadas y es: ¿Si los analistas sabrían hacer con el cuerpo del niño? En dos vertientes, por lo menos las que nos compete en tanto que psicoanalistas, que son: en la práctica y en el niño que hay en cada uno.

Éric Laurent: Efectivamente, ponía en este artículo que usted cita, esta presencia del feminicidio y toda su clínica del lado de que hay en esta perspectiva una resonancia con el dicho de Lacan de cómo los hombres no saben hacer con el cuerpo de las mujeres, entonces tienen la tendencia a marcarlo. El gesto de amor o el de enamoramiento y también el de odioamoramiento[1] marca el cuerpo, y esta marca se declina sobre un abanico que es al mismo tiempo, un abanico en la vertiente del placer y de un goce que puede ir hasta este goce absoluto de destrucción del cuerpo del otro, por esa marca que se deposita. Entonces, diría que como analistas no tenemos, en general, que ocuparnos de los cuerpos. No hay un cuerpo a cuerpo en el análisis, pero lo que sí sería necesario, es que el analista pueda leer sobre el cuerpo del niño, cómo se depositan las marcas de goce que ha recibido, que ha encontrado, que ha atravesado, que fueron escritas. Leer estas marcas, esto sí hace parte de nuestra tarea con el niño y además saber leer estas marcas imaginarias, simbólicas o reales que se depositan en el cuerpo.

Raquel Cors Ulloa: Y, se espera que esas marcas hayan sido previamente leídas por el analista practicante.

Éric Laurent: Por supuesto.

Raquel Cors Ulloa: Las marcas de su propio caso.

Éric Laurent: Es esto, como analizante antes de ser analista, por supuesto que ara acercarse a eso en el otro, primero tiene que haberse podido tocar lo que fueron estas marcas depositadas y tener una idea de lo que hizo, de las distintas lecturas que el sujeto analista hizo él mismo de estas marcas depositadas. Y muy importante también para lo que me parece una clínica que insiste, de la misma manera que del lado del feminismo contemporáneo vemos surgir una clínica que insiste, que nos convoca a leer e interpretar, de la misma manera creo que ahora en la infancia, la manera con la cual la sexuación viene en la infancia, hay toda una renovación de dicha clínica. Por ejemplo, en países en los cuales, como en la Argentina, se aprobó una ley sobre la sexuación que autoriza a los niños a declarar su posición sexuada y a cambiar lo que podía aparecer como una identificación sexuada debido a lo orgánico, a lo biológico; pero más bien, podía declarar una orientación distinta más allá del binarismo o de la norma heterosexual vemos surgir toda una clínica fundamental que nos convoca, y que por supuesto nos interroga en la insistencia y con el número de casos que vienen a interrogar evidencias que hasta hace poco tiempo no eran abordadas de ese modo en el campo de la clínica. No hace tanto tiempo que las investigaciones sobre la posición transexual se extendieron de manera importante en la infancia. Quedó algo más bien marginal desde los años 70 del siglo pasado, con Robert Stoller y la clínica norteamericana en la que había estos trabajos pioneros, pero que quedaban, aunque había pocos de ellos, más allá del hecho de que eran abordadas con algo muy distinto que el aparato lacaniano, ahora hay mucho más. Y este tipo de preguntas vienen mucho más al consultorio de los analistas, entonces necesitamos estar a la altura, precisamente, sobre lo que la interpretación del goce de una época, convoca.

Raquel Cors Ulloa: Éric, ¿qué podemos esperar hoy, a propósito del siglo XXI y de la clínica que nos convoca a saber leer, saber escuchar, de una manera novedosa? ¿Qué podemos esperar de la escucha de los analistas? Ya que si somos algo es en tanto un discurso analítico, pues no somos ni padres, ni hijos, ni madres, ni estamos ahí para responder como se hacía en otras épocas cuando el siglo XX era lo que era. En ese sentido me pregunto ¿qué podemos esperar en tanto ya estamos advertidos de los imposibles de lo real, de ese real que a veces retorna insoportable?, por eso el título de estas jornadas: lo insoportable.

Éric Laurent: Precisamente, creo que lo que nos pide la época es poder estar atentos a las transformaciones de estas categorías, de estos nombres de la lengua común: padre, madre, hijo, familia, lazo familiar, familias recompuestas, compuestas, descompuestas, familias que hay que sostener, familias de la familia para todos, como el casamiento igualitario para todos. Estas exigencias nuevas del discurso del amo que nos rodea y nos interroga, esta recomposición de las familias por la ciencia y por la identidad precaria que es un rasgo de lo que es el lazo social como tal en el siglo XXI, esto efectivamente necesita de los analistas, de una escucha atenta a toda la declinación de los cambios en esos aspectos. Precisamente la desencialización que hizo Lacan de estas posiciones del padre, de la madre, del hijo y de la familia, nos permite seguir y poder responder a las modificaciones que se están produciendo y al mismo tiempo mantener nuestra brújula sin perder la orientación de Lacan. No se trata de pensar que el padre desaparece, ni tampoco la madre, en su particularidad de tomar el hijo como tal, el hijo como objeto a de una madre, objeto a de una mujer. Esta perspectiva, como la del padre des-teologizado de Lacan, nos da toda una posibilidad de reactualizar la clínica de estos nombres que en la civilización vienen a designar cosas nuevas que se están produciendo. A partir de la clínica que producen los analistas vemos cómo se puede pensar las nuevas figuras de padres, madres, familias, casamientos y las consecuencias que esto tiene sobre la circulación de los deseos y del goce.

Raquel Cors Ulloa: Éric, finalmente, el analista estaría -lo digo en condicional-, despojado de los prejuicios edípicos, fálicos, narcisistas, partidarios. Si esto fuese así, entonces estamos ante una imposibilidad de responder por la vía del significante. En ese sentido, ¿Qué le queda al analista para saber responder y saber alojar ese insoportable del infans que no siempre habla?

Éric Laurent: En efecto, el infans, si tomamos la etimología latina del que no habla, nos convoca más a lo qué es este silencio. Por lo tanto, el hecho de no hablar no es necesariamente un silencio en el sentido del silencio de la pulsión; la pulsión de muerte trabaja en silencio, es un modo de silencio muy distinto al del infans que no habla, pero que está completamente atravesado por el Otro desde el primer día de su venida al mundo y está haciendo la experiencia del encuentro con ese baño de lenguaje en el cual está sumergido. Es fundamental distinguir los modos de silencio para abordar la clínica del niño. Pero no solamente hay que distinguir los abanicos de los silencios, se trata de cómo en el silencio se puede escuchar lo que se habla, lo que se manifiesta, que es una de las cosas más presentes en la clínica por ejemplo del autismo, que es una clínica fundamental para acompañar o para preguntarnos sobre nuestra acogida de estos silencios o de estas dificultades de entrar en el Otro. Esta dificultad no está solamente del lado de las psicosis, sino también del autismo y por supuesto de las neurosis. Preguntarse por cómo se articulan estos modos de entrar con una particularidad en el montaje real, simbólico, imaginario, es ir a lo más agudo. Si seguimos este hilo, no sólo hay estos modos, estas particularidades de entrar en el Otro, en sus tres registros, sino que hay también -usted lo planteaba- para el analista que ha atravesado sus identificaciones y que ha encontrado lo que es la identificación no segregativa, es la clave que escuchamos resonar en los testimonios del Pase, en el cual los analistas testimonian sobre cómo han atravesado lo que Lacan llamó el plano de las identificaciones. Esas identificaciones que antes del análisis y durante el análisis tienen este rasgo segregativo: "Yo y los demás", "yo y el otro", "yo soy esto, el otro es esto", etc. Todo lo que fueron esos rasgos y que funcionaron en el registro del discurso del amo; es el descubrimiento fundamental de la experiencia del Pase: es descubrir cómo puede una identificación funcionar de otra manera. No se trata de hacer de esto un ideal, lo que sería caer en la trampa de una esencialización de este ideal, sino más bien, ver cómo funciona esto en un análisis y cómo al final se hace la experiencia de esto y cómo esta experiencia se puede transmitir.

Entonces, Jacques-Alain hizo en su Teoría de Torino, la demostración de cómo esto se podía extender a la comunidad analítica como tal, cómo los analistas pueden vivir en su modo de organización en identificaciones no segregativas.

Con la propuesta Zadig se trató de extender esto, no solo a los analistas entre ellos, sino para tratar de tocar a los otros discursos, es decir al discurso del amo por un lado, y al discurso feminista, el discurso de la histeria, por otro lado, pero también al discurso universitario que podría beneficiar de esta perspectiva. Esto es algo muy útil para acoger las particularidades de la infancia.

La perspectiva no segregativa sería precisamente tratar de deshacerse -lo más que se pueda-, de toda idealización de lo que es la infancia, no solamente como fue en la época de Freud, con el escándalo de decir que estas cosas -pulsiones sexuales- no eran tan inocentes. Leerlo en el contexto contemporáneo es precisamente todo un esfuerzo, porque una de las lecturas erróneas fue la de cristalizar, de esencializar el niño en la infancia con pulsiones sexuales; ¡entonces los adultos podían también aprovecharse de esto y sexualizar el niño! Lo que en nuestra civilización fue la presencia de la interrogación por la pedofilia, ya sea por el lado de los discursos de la civilización, ya sea por el lado de los discursos de las instituciones religiosas, ya sea desde la dificultad que tiene la iglesia católica con esto y sus esfuerzos para tener un discurso sobre esto, en efecto se ve que no es fácil. Ahora, con la extensión del Me too hasta la infancia, se ve también que hay que hacer un esfuerzo más de interpretación para aclarar que el hecho de suponer, de hacer y constatar la hipótesis de una sexualización infantil, no es una autorización para pensar que la pedofilia sería solo el hecho de aceptar desexualizar los sexualizados. No, es una imposición, es una dominación, y todo esto tiene que ser aclarado de la buena manera, articulando de manera contemporánea estos debates sobre la infancia y la sexualización que se produce sin que sea ordenada por las normas heterosexuadas, etc., pero que puedan respetar la posición subjetiva del niño que no tiene que ser maltratado por tener esta sexualidad infantil. Respetarla no es de ninguna manera transformarlo en un objeto de goce de un adulto.

Raquel Cors Ulloa: Bien. Muchísimas gracias Éric y lo esperamos en las Jornadas de la NEL en Bogotá.

Éric Laurent: Muy bien.

Transcripción de Alejandro Góngora (NEL - Santiago)

NOTAS

  1. Cf. Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2003.
  2. Cf. Lacan, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Cap. XIV "La pulsión parcial y su circuito", Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 181.