Lo insoportable de la infancia

Bibliografía

1a. Entrega

 

Referencias Sigmund Freud

Freud, S. La interpretación de los sueños [1899]. Cap. III, El sueño es una realización de deseos. En: Obras Completas. Madrid. 4ta. Edición. Biblioteca Nueva. Tomo I, pp 427.

Nota al pie 223: “Un más penetrante y detenido estudio de la vida anímica de los niños nos muestra, sin embargo, que en su actividad psíquica desempeñan un papel importantísimo inadvertido durante mucho tiempo por los investigadores, fuerzas instintivas de conformación infantil, y, por tanto, habremos de dudar de la felicidad que a esta edad atribuyen luego los adultos”.

Freud, S. La interpretación de los sueños [1899]. Cap. IV, Material y fuente de los sueños. En: Obras Completas. Madrid. 4ta. Edición. Biblioteca Nueva. Tomo I, pp 463.

“En otra serie de sueños nos enseña el análisis que el mismo deseo que ha provocado el sueño que lo realiza procede de la vida infantil, haciéndonos ver, con asombro, que en el sueño continúa viviendo el niño con sus impulsos infantiles”.

Freud, S. Análisis fragmentario de una histeria (“Caso Dora”) [1901-1905]. IV, A) El cuadro clínico. En: Obras Completas. Madrid. 4ta. Edición. Biblioteca Nueva. Tomo I, pp. 980.

“Un sueño no es la realización de un propósito, sino el cumplimiento de un deseo, y precisamente de un deseo procedente de la vida infantil.”

Freud, S. “Intervención de Freud sobre El despertar de la primavera en la Sociedad Psicológica de los miércoles (Viena, 1907)”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis N°26. Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, junio 2019, pp 16.

“En un ataque de angustia, por ejemplo, un sujeto empieza a interrogarse para verificar, al parecer, si sigue estando en sus cabales. El interrogatorio de Edipo también está vinculado a la angustia, que se esconde tras la Esfinge (“Esfinge” significa “estranguladora”). La pregunta que está en la base de todas las interrogaciones es, sin duda, la que nace de la curiosidad infantil por la sexualidad: ¿De dónde vienen los niños? La esfinge sólo la plantea al revés: ¿Qué es, pues, lo que viene? Respuesta: El ser humano.”

Freud, S. Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas. Obras completas, Volumen XI, Amorrortu, Buenos Aires, 1985, pp 152.

“Los niños juegan con la inversión fonética de la palabra y cuan a menudo el sueño se sirve, (…) de la inversión de su material figurativo (…). Por eso, nos inclinaríamos a reconducir la inversión de la secuencia fónica a un factor que hincase en un nivel más profundo”.

Freud, S. Introducción del narcisismo. Obras completas, Volumen XIV, Amorrortu, Buenos Aires, 1985, pp. 73.

“Un aporte a la teoría de la libido proporciona concepciones sobre la vida anímica de los niños (…) nos formamos así la imagen de una originaria investidura libidinal del yo, cedida después a los objetos; empero, considerada en su fondo, ella persiste, y es a las investiduras de objeto como el cuerpo de una ameba a los seudópodos que emite”.

Freud, S. Cinco conferencias sobre psicoanálisis. Obras completas, Volumen XI, Amorrortu, Buenos Aires,1985, pp. 37.

“La exploración psicoanalítica no reconduce los síntomas, a vivencias sexuales, sino a unas tramáticas, triviales (…) unicamente las vivencias de la infancia explican la suceptibilidad para posteriores traumas, y sólo descubriendo esta huellas olvidadas conseguimos el poder para eliminar los síntomas”.

Freud, S. A propósito de un caso de neurosis obsesiva. Obras completas, Volumen X, Amorrortu, Buenos Aires, 1985, pp. 161.

“De niño, a la edad de 6 años, él ha cometido algún desaguisado sexual entramado con el onannismo, y recibió del padre una sensible reprimenda.Este castigo habría puesto fin al onanismo, sí pero por otra parte dejó como secuela una inquina inextinguible contra el padre y fijó para todos los tiempos su papel como perturbador del goce sexual. (…) el paciente informó que cuando era todavía muy pequeño, debió haber emprendido algo enojoso, por lo cual el padre le pegó. Y entonces el pilluelo fue presa de una ira terrible e insultaba todavía bajo los golpes del padre. Pero como aún no conocía palabras insultantes, recurrió a todos los nombres de objetos que se le iban ocurriendo, y decía: ¡Eh tú, lámpara, pañuelo, plato, etc. El padre sacudido, ceso de pegarle y expresó: este chico será un gran hombre o un gran criminal. (…) Por angustia ante lamagnitud de su propia ira se volvió cobarde desde entonces. (…) Recordaba que su padre había sido colérico y en su violencia ya no sabía hasta donde era lícito llegar”.

Freud, S. Análisis de la fobia de un niño de cinco años. Obras completas, Volumen X, Amorrortu, Buenos Aires, pp 87.

“El primer rasgo imputable a la vida sexual en el pequeño Hans es un interés particularmente vivo por su “hace-pipí”, (…) este interés lo convierte en investigador; así descubre que basándose en la presencia o falta del hace-pipí uno puede distinguir lo vivo de lo inanimado. En todo ser vivo él presupone esta sustantiva parte del cuerpo”.

Freud, S. La novela familiar de los neuróticos. Obras completas, Volumen IX, Amorrortu, Buenos Aires, 1985, pp. 220.

“En el individuo crece, su desasimiento de la autoridad parental en una de las operaciones más necesarias, pero también más dolorosas (…) si uno escruta en los detalles de las fantasías noveladas (…) la sustitución de ambos progenitores por personas grandiosas, descubre que estos nuevos padres están íntegramente dotados con rasgos que provienen de recuerdos reales (…) expresión de la añoranza del niño por la edad dichosa de infancia”.

 

Referencias Jacques Lacan

Lacan, J., El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1981, pp. 277-294.

“El hombre de los lobos es indispensable para comprender lo que Freud elabora en esta época, vale decir, la teoría del traumatismo……, Ante todo, les recordare que la represión en en el caso del hombre de los lobos, está ligada a una experiencia traumática: el espectáculo de la copulación entre los padres en posición a tergo. El paciente nunca pudo evocar directamente esta escena, rememorarla, ella es construida por Freud, La posición copulatoria solo pudo ser restituida a partir de sus consecuencias traumáticas en el comportamiento actual del sujeto”

(….) volvamos a lo esencial. El valor traumático de la efracción imaginaria producida por ese espectáculo no debe, en modo alguno, localizarse justo después del acontecimiento. Para el sujeto, la escena cobra valor traumático entre los 3 años, 3 meses y los 4 años……. El sueño de angustia, eje de esta observación, aparece por primera vez mientras el sujeto está esperando los acontecimientos de navidad……… “

Lacan, J., El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación. (1958-59). Paidós, Buenos Aires, 2014. Pp. 183-184.

“Pero dejemos de lado, ya que por el momento la cuestión es percatarnos de cómo entra en juego la operación del significante en el niño. Digo que en el niño podemos ver esa operación en la fuente, en el origen de su captación del mundo que se le ofrece – y que ante todo es un mundo de lenguaje, un mundo en que la gente le habla, lo cual es obviamente un enfrentamiento bastante asombroso. ¿cómo entrará el significante en ese mundo?,

(….)a partir de que el niño aprende a decir guau guau a un perro, llamará guau guau a un montón de cosas que nada tienen que ver con un perro. Esto les muestra de inmediato que se trata de la transformación del signo en significante y de la puesta a prueba del significante..”

Lacan, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964). Paidós, Buenos Aires, 2005.

“Yo también he visto, con mis propios ojos, abiertos por la adivinación materna, al niño, traumatizado de que me fuera, a pesar del llamado que precozmente había esbozado con la voz, y que luego volvió a repetir durante meses enteros; yo lo vi, aún mucho tiempo después, cuando lo tomaba en brazos, apoyar su cabeza en mi hombro para hundirse en el sueño, que era lo único que podía volverle a dar acceso al significante viviente que yo era desde la fecha del trauma”.

Lacan, J., El Seminario, Libro 16, De un otro al otro, Paidós, Buenos Aires, 1968- 1969. pp. 207

Freud lo expresa en la última frase de la Traumdeutung. El deseo del que se trata, el deseo inconsciente, se mantiene impasible en su estabilidad, transmitiendo las exigencias de lo que Freud llama, con o sin razón, el pasado. No porque haya Vergdnglichkeit debemos pensar inmediatamente en buenas o malas impresiones, en la neurosis traumática del niño que perdura en cada uno de nosotros, y otros lugares comunes. Pueden por cierto utilizarse, pero lo esencial es la permanencia, la constancia, la impasibilidad del deseo, que es pues completamente reductible a lo forma.

(…) Pues bien, si no fuera por la configuración de vacuola, de agujero pro- pio del goce, que es algo insoportable para lo que está reglado como tensión temperada, no verían en lo sexual nada análogo a lo que llamo en la pulsión una estructura de borde. El borde se constituye aquí por una suerte de logística de la defensa,

Lacan, J., El Seminario, Libro 19, …o peor, Paidós, Buenos Aires, 1971-1972. pp. 20

“(…)Si en el punto de cierta falla de lo real -indecible en sentido estricto, ya que ella sería lo que determinaría todo discurso- yacen las líneas de ese campo que son las que descubrimos en la experiencia analítica, ¿no es conveniente, probable, apto para ser inducido, que Jo que la lógica diseñó al relacionar el lenguaje con lo que se plantea como real puede permitirnos localizar ciertas líneas, que hay que inventar? Ese es el esfuerzo teórico que designo mediante esa soltura que encontraría una insistencia. ¿No es acaso posible aquí encontrar una orientación?

Lo real puede definirse como lo imposible, en la medida en que se revela por la captación misma del discurso lógico. Este imposible, este real, debe ser privilegiado por nosotros. ¿Por nosotros, quiénes? Por los analistas. Ya que él es el paradigma de lo que pone en tela de juicio lo que puede surgir del lenguaje. Del lenguaje surgen ciertos tipos de discursos, a los que definí como instauradores, cada uno de ellos, de un tipo de lazo social muy preciso. Pero cuando interrogamos al lenguaje sobre lo que funda como discurso, es impactante que no pueda hacérselo más que fomentando la sombra de un lenguaje que se superaría, que sería metalenguaje, y, como a menudo lo hice observar, no puede serlo más que reduciéndose en su función, es decir, engendrando un discurso particularizado. En ese real que se afirma por la interrogación lógica del lenguaje propongo ver el modelo de lo que nos importa, a saber, de lo que entrega la exploración del inconsciente. “

Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aún, 1972-1973, Paidós, Buenos Aires, 2001, pp.70-71.

“Hay, dice Freud, un Lust-Ich antes de un Real-Ich. Se trata de un deslizamiento, un atascamiento en ese atolladero, que llamo el desarrollo, y que no es más que una hipótesis del do- minio. O sea que el bebé nada tiene que ver con el Real-Ich, pobre ovejita, incapaz de albergar la menor idea de lo que es lo real. Eso está reservado para la gente que conocemos, esos adultos de los que, por otra parte, está dicho expresamente que no logran nunca despertarse: cuando en sueños les sucede algo que amenaza con pasar a lo real, se perturban tanto que de inmediato se despiertan, es decir, que siguen soñando. Basta con leer, basta con meterse un poco, con verlos vivir, con tenerlos en psicoanálisis, para darse cuenta de lo que quiere decir eso del desarrollo.”

Lacan, J., Seminario 21, Los no incautos yerran (1973-1974), Clase 8, del 19 de Febrero de 1974, inédito Disponible en http://www.psicoanalisis.org/lacan/21/8.htm

“Pero todos sabemos, porque todos inventamos un truco para llenar el agujero(trou)en lo real. Donde no hay relación sexual, eso produce troumatisme. Uno inventa lo que puede, por supuesto Cuando no se es malo, se inventa el masoquismo. Sacher Masoch era un boludo. Hay que ver también con qué pinzitas tomaba a Sacher Masoch la persona que quería jugar la cosa para responderle. No sabía qué hacer de eso. ¡Sólo tenía Le Fígaro para expresarse, y esto lo dice todo! En fin, dejemos a Sacher Masoch. Hay saberes más inteligentemente inventados. Y por esto digo que lo Real se inventa no sólo allí donde hay un agujero, sino que no es impensable ( que no ser por ese agujero que avanzábamos en todo lo que inventamos de la Real, lo que no es poco, porque está claro que hay un lugar donde eso, eso camina, lo Real, y es que lo hacemos entrar como tres, esa cosa bastarda, pues por cierto que es difícil manipular lógicamente esa connotación "tres" para lo Real.”

Lacan J., Seminario 24, “L´insu que sait de l´une-bevue s´aile a mourre”, clase del 15 de marzo de 1977, inédito. Disponible en: http://www.psicoanalisis.org/lacan/24/10.htm

“Lo simbólicamente real no es lo realmente simbólico. Lo realmente simbólico, esto es lo simbólico incluido en lo real, lo cual tiene perfectamente un nombre — eso se llama la mentira. Lo simbólicamente real, o sea lo que de lo real se connota en el interior de lo simbólico, es la angustia. El síntoma es real. Es incluso la única cosa verdaderamente real, es decir que conserva un sentido en lo real. Es por esta razón que el psicoanalista puede, si tiene oportunidad, intervenir simbólicamente para disolverlo en lo real.

Lo que es simbólicamente imaginario, es la geometría. El famoso mos geometricus del que se ha hecho tanto caso no es más que la geometría de los ángeles — a pesar de la escritura, no existe. Hace tiempo, hice rabiar mucho al Reverendo Padre Teilhard de Chardin haciéndole notar que si él se atenía tanto a la escritura, era preciso que reconociera que los ángeles existían. Paradojalmente, el Reverendo Padre no creía en ello — él creía en el hombre, de donde su historia de hominización del planeta. No veo por qué se creería más en la hominización de cualquier cosa que en la geometría. La geometría concierne expresamente a los ángeles, y para el resto, es decir para la estructura, no reina más que una cosa, es lo que yo llamo la inhibición. Inhibición a la cual acometo, quiero decir que me cuido de ella, que me hago un problema.”

Lacan, J., El malentendido. Disponible en: http://www.psicoanalisisinedito.com

“Soy un traumatizado del malentendido (. ……….) El cuerpo no hace aparición en lo real sino como malentendido. Seamos en esto radicales: su cuerpo es el fruto de un linaje del cual una buena parte de sus des- gracias se debe a que éste ya nadaba en el malentendido tanto como le era posible.

(…) No hay otro traumatismo del nacimiento que nacer como deseado. Deseado, o no – es lo mismo, puesto que es por el parlêtre.

(…) El parlêtre en cuestión en general se reparte en dos hablantes. Dos hablantes que no hablan la misma lengua. Dos que no se oyen [entendent] hablar. Dos que simplemente no se entienden [entendent]. Dos que se conjuran para la reproducción, pero de un malentendido consumado, que su cuerpo vehiculizará con dicha reproducción. “

Lacan, J., “Alocución sobre las psicosis del niño”, Otros escritos, Ed. Paidós, México, 2002.

“Notemos que aquí no evocamos lo real. Que en una experiencia de palabra solo llega como virtualidad, que en el edificio lógico se define como lo imposible.

Pero lo que yo le pregunto a quienquiera que haya oído la comunicación que pongo en cuestión es, si un niño que se tapa los oídos, se nos dice, ¿ante qué? Ante algo que se está hablando, ¿no está acaso ya en lo posverbal, puesto que se protege del verbo?!

 

Referencias Jacques-Alain Miller

Miller, J.-A., “Varidad de Lacan”. En: El Ultimísimo Lacan, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2012, pp. 118

“Y ese verdadero, ese verdadero de la relación directa de lo real con lo real, está particularmente en su lugar en la clínica del niño, esta clínica en que tomamos la idea de lo que los Lefort designaron bajo el título de El nacimiento del Otro”.

(...) los Lefort se esfuerzan por el contrario en mostrar precisamente cómo el Otro se construye a partir del Un-cuerpo.

(…) por otorgarle en su clínica un privilegio al Un-cuerpo, fueron llevados a ubicar esta clínica bajo el rubro del autismo. Hicieron del autismo una categoría del mismo nivel que la neurosis, la psicosis, y la perversión”.

Miller, J.-A., “El sintagma partenaire-síntoma”. En: El partenaire-síntoma, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2008, pp.18

“Aquí entonces, de todos modos, cuando se trata del Fort-Da hay igualmente un uso. El niño hace un uso de ese objeto y hay que suponer que se encuentra ahí implicado cierto saber arreglárselas con ese objeto. Después de todo, en el vacío dejado por la ausencia de la madre, ese niño, ese pequeño, inventa algo, se apropia de algo que está a su alcance para desviarlo de su uso, para utilizarlo, para deslizar allí su satisfacción. Aquí tenemos, aquí se presenta, un uso con su margen, y para que un uso pueda ser considerado como tal es siempre necesario que exista este margen donde se puede o no "saber arreglárselas con".

Miller, J.-A., “El lenguaje, lalengua y la palabra”. En: Extimidad, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2010, pp.415

“Si uno se fija en lo que es la pregunta infantil, la pregunta nunca satisfecha, la pregunta que siempre puede reanudarse, esta testimonia el proceso interminable en el lenguaje. La pregunta del niño testimonia la distancia que el sujeto puede tomar –así lo expresa Lacan– respecto de todo uso del significante. Y el Otro responde. ¿Cómo puede responder el Otro de la palabra sino con palabras? Desde esta perspectiva, no hay salida. No se puede salir, pero no es que la palabra sea un espacio cerrado. La palabra es un espacio abierto, solo que no tiene exterior, a menos que este se plantee en su interior mismo. No tiene exterior, es decir que a la palabra responde la palabra. Lacan lo traduce por el hecho que en el campo del lenguaje es posible imaginar que hay metalenguaje. Lo imaginamos, de un modo general, a partir de la escritura. Solo cuando hay función y campo de la escritura y del lenguaje, se puede hacer semblante de metalenguaje. Sin embargo, a nivel de la palabra no hay metapalabra. En este sentido, la función que Lacan llama de la buena fe del Otro es insuperable. Solo si se admite la buena fe del Otro, habría una metapalabra. En el análisis, a menudo funciona como metapalabra el corte de la sesión. Después de este, no se discute más. Se sabe bien que luego el asunto siempre se renueva, pero, en fin, este corte de la sesión hace como si la buena fe del Otro estuviera planteada”.

Miller, J.-A., “El realismo del pase”. En: El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2005, pp. 205

“En “Duelo y melancolía, Freud nos recuerda que en la melancolía el sujeto tiene acceso a una verdad insoportable y se pregunta porqué debe enfermarse para saber verdades que son tan evidentes”.

Miller, J.-A., “El culto de lo nuevo”. En: El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2005, pp. 327

“Por eso cuando en la experiencia analítica un sujeto testimonia que tiene un partenaire insoportable, el abecé de lo que el psicoanalista debe pensar… ¡Debe pensar..! (...) El abecé entonces cuando un sujeto testimonia y se queja de su partenaire es plantear que no por casualidad se juntó con un partenaire insoportable, que le procura el plus de gozar que le conviene y que hay que operar, si se quiere en este nivel”.

Miller, J.-A., “Clínica del Sinthome”. En: Sutilezas analíticas, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2011, pp. 95

“(…) adoptar el punto de vista del sinthome es saber que hay, que habrá lo que no cambiará, es un límite inaugural aportado al furor sanandi, es lo incurable inscrito en la puerta de entrada: ¡No sueñes con curar! ¡No te jactes de tus éxitos terapéuticos! ¡Mira lo que no cambia¡

Se pone el acento de que el análisis despeja lo incurable y que el sinthome singular es también una verdad singular que se expresa: Todo el mundo está loco, todo el mundo hace una elucubración de saber sobre el sinthome. La significancia es una elucubración de saber sobre su modo de gozar. Y el Nombre del Padre (…) es un nombre del modo de gozar, es el modo de gozar captado en su carácter universal”.

Miller, J.-A., “El traumatismo de la lengua”. En: Piezas sueltas, Curso de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Paidós, 2013, pp. 50

“Digamos que en un psicoanálisis nos aliviamos. Nos aliviamos en la medida en que aprendemos a leer el acontecimiento de cuerpo. Pero es realista reconocer que siempre tropezamos con lo ilegible. Se puede decir que es porque el análisis no duró lo suficiente. Después de todo, a menudo es cierto, pero por más que dure diecisite años, como la gestación de Finnegans Wake, sigue habiendo algo ilegible, pues no hace más que reproducir el traumatismo inicial. En un psicoanálisis, todo lo que leemos converge en algo ilegible que circunscribimos, que ceñimos, que aislamos. Para obtenerlo, para llegar a eso, te aspecto, el real de Lacan es un negativo de lo verdadero, por cuanto ese real no está enlazado a nada, está separado de todo, incluso de todo todo; no tiene leyes, no obecede a sistema alguno, y condensa el hecho puro del traumatismo”.

Miller, J.-A., “El Niño y El Saber”. Los miedos de los niños, Buenos Aires, Paidos, 2017, pp. 22.

“La cuestión es saber, en relación al niño, con qué significantes amos quedará marcado cuando los poderes se disputan entre sí. Para que el sujeto pueda recibir una marca identitara, en todos los caso es preciso que el goce del niño sea descompletado, ya sea que sufra una pérdida o que se realice una ablación. Es la operación principal del saber-semblante. Nadie duda cuando esa operación se encarna en una práctica como la escisión. Esta revela que en realidad todo saber comparta una escisión, que resulta en una ablación sobre el niño, el que exige su consentimiento a esta pérdida”.

Miller, J.-A., “¿Cómo rebelarse?”. Bitácora Lacaniana, Revista de la Nueva Escuela Lacaniana-NEL, Nº8: Grama, Buenos Aires, 2019, pp. 13

“Si busco el resorte de la rebelión, lo que me viene, lo que creo percibir, es que se trata de un encuentro inesperado, azaroso, que sorprende al sujeto: el encuentro de un insoportable de soportar”.

(...) “¿quienes recurren a un psicoanalista sino aquellos que se enfrentan con un imposible bastante intenso y virulento de soportar? Eso es lo que se necesita para romper con la inercia de toda paciencia, ya que la paciencia quiere decir: “lo que se soporta”. Luego en un momento dado, encontramos lo imposible de soportar que se vuelve de una incandescencia tal que los empuja a dirigirse, como se dice, a pedir un analista.”

“(...) ese imposible de soportar se encuentra en el interior de uno mismo”.

 

Referencias Eric Laurent

Laurent, É., “Las nuevas inscripciones del sufrimiento del niño”. En: Stoiza, Etel, Psicoanálisis con niños y adolescentes: lo que aporta la enseñanza de J. Lacan. Grama, Buenos Aires, 2007, pp. 37-48. Disponible en: http://blogalmadia.blogspot.com.co/2008/09/las-nuevas-inscripciones-del.html

Es a partir de esto que podemos descifrar la manera en la que Lacan situó la cuestión de la inscripción de goce del niño, a la vez síntoma y fantasma de la familia. De entrada, Lacan interrogó las relaciones del mito del Complejo de Edipo y del complejo de castración sirviéndose del otro gran mito freudiano: el de la pulsión. [p. 42]

Mientras que Freud abordó al niño a partir del Ideal, los desarrollos sucesivos de Mélanie Klein, Winnicott y Ferenczi abordan el niño en tanto objeto. El acento está puesto sobre el niño tomado no en un Ideal, sino en el goce, el suyo y el de sus padres. Es lo que Lacan resume con el objeto a. [p. 45]

Laurent, É., “¿Qué es un Psicoanálisis Orientado hacia lo Real?” Disponible en: http://www.jornadaseol.com/026/index.php?file=lecturas/textos-de-orientacion/que-es-un-psicoanalisis-orientado-hacia-lo-real.html

“Los juegos del goce están articulados en el circuito pulsional y en el fantasma. En este aspecto, el fantasma se presenta como un aparato, un aparato de goce que organiza este goce, que da a la sustancia gozante una ley. Podemos distinguir entonces no sólo entre corte y objeto a, sino que entre lo que del goce puede entrar en la ley del fantasma y lo que no puede entrar. A partir de allí, surge una cuestión. ¿Hasta qué punto, en su uso fundamental, el fantasma puede efectivamente organizar el goce?

Abordar la práctica del psicoanálisis a partir de la dimensión de la no-garantía en su dimensión radical, nos hace tomar en consideración aquello de la sustancia gozante que no se articula ni en el circuito pulsional, ni en el aparato del fantasma. Esto es lo que, del goce, permanece no negativizable y no se comporta más que como una casi-letra en su iteración.”

Laurent, É., Un nuevo amor por el padre, Freudiana: Revista psicoanalítica publicada en Barcelona bajo los auspicios de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, Nº. 53, 2008, págs. 95-111. También en: La Lettre en ligne 31.

“Algunos pueden soñar con un mundo pre edípico, pero de hecho vivimos todos en un mundo post edípico en el que coexiste el amor neurótico por el padre, la perversión -père-version- paterna y el rechazo más o menos generalizado de los padres. Si ese mundo puede definirse por su incredulidad respecto al padre, está definido ante todo, pero après coup, por su relación a la garantía paterna. Es sin garantía, pero hay imposibles”.

Laurent. É., “Del lenguaje público al lenguaje privado, topología del pasaje”. (Intervención en Comandatuba). Disponible en: http://www.wapol.org/destacados/destacados.asp?ecos/intervenciones/dellenguaje.html

“El objeto (a), por su topología propia, reinscribe al sujeto en el Otro a través de su particularidad. Le da al sujeto la clave de su inscripción entre los significantes, entre los signos. El goce que corre metonímicamente ya no es ignorado por ese sujeto. Encuentra su lugar de jouis-sens en el espacio público. La articulación de ambos campos, el público y el privado, pasa entonces por el uso singular de la instancia de la letra para deshacer las unidades de significaciones recibidas y hacer escuchar una lectura singular de los significantes que nos son propuestos como “prêt-à-porter”.

Laurent, É., “Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia”, Freudiana. Revista psicoanalítica. N° 84, Agosto-Noviembre 2018, pp. 125-139. Disponible en: http://www.revistavirtualia.com/ediciones/36

Al final del recorrido, la sugestión es devuelta a su fundamento primero: el impacto del significante sobre el cuerpo, que permite cierto tratamiento de la disrupción de goce, su atemperación en una homeostasis gracias a la auto-elaboración de una ficción no estándar. En esto reside la importancia de la definición que Lacan da del fin del análisis en las conferencias norteamericanas de 1975. “Un análisis no debe ser llevado muy lejos. Cuando el analizante piensa que está feliz por vivir, ya es bastante”. Lo que hay que entender es que esta felicidad de vivir, esta satisfacción, es una satisfacción del Uno. [p. 136]

Laurent, É., “Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo”. Disponible en: http://www.enapol.com/es/template.php?file=Argumento/Hablar-con-el-propio-sintoma_Eric-Laurent.html

“Lacan dice: “Freud llegó en una época en la que captó que ya no quedaba más que el síntoma que interesaba a cada uno”, que todo lo que había sido sabiduría, modo de actuar, o incluso justamente representación bajo una mirada divina, todo eso se alejaba; quedaba el síntoma en cuanto que interroga a cada uno en lo que viene a perturbar su cuerpo. Ese síntoma, en la medida en que es presencia del significante del Otro en uno mismo, es marcación, corte. En ese lugar se produce el surgimiento traumático del goce. Freud, a partir del síntoma histérico, reconoce la vía en la cual se impone la perturbación del cuerpo que, mediante las palabras, llega a reseccionar, a marcar las vías por las cuales adviene el goce.”

Laurent, É., “El niño y su madre”, Bitácora Lacaniana, Revista de la Nueva Escuela Lacaniana-NEL, N° 7, Octubre 2018, pp. 291-299.

“Enfrentado a la presencia del Otro, el sujeto da una respuesta que es un efecto de significación (s(A)), punto en el que Lacan sitúa el síntoma. Y de algún modo se puede decir que el niño, o mejor el síntoma del niño, viene como respuesta a la cuestión que plantea este enfrentamiento con el Otro. Pero, ¿en qué sentido? ¿De qué Otro se trata en este caso? Es un Otro que incluye el segundo plano del esquema: S(A/ ), significante de la falta en el Otro. El niño viene a contestar con este efecto de significación a la falta en el plano superior, falta de un significante, y entonces produce esa respuesta”.

Laurent, É., “Niños en análisis”, entrevista realizada por Silvia Elena Tendlarz. Disponible en: http://www.silviaelenatendlarz.com/index.php?file=Entrevistas/Como-entrevistadora/87_Entrevista-a-Eric-Laurent.html

No hay diferencia entre el análisis niños y adultos porque cualquiera sea la edad, el sujeto desde el inicio está estructurado de la misma manera. Esto significa que el manejo de la lengua no tiene nada que ver con la estructuración del sujeto como estructurado por el significante. En la concepción lacaniana, el hecho de que el niño hable, hable muy poco o hable de manera fragmentada, no le impide estar ubicado en el lenguaje como tal. Asimismo, aun cuando haya un decir del niño sin palabras, éste está estructurado como un decir. Es precisamente porque Lacan ubica de manera radical al sujeto en el lenguaje lo que permite abordar al niño de la misma manera. (…) La posición radical de Lacan de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje permite considerar que hable o no, el sujeto está completamente definido por su ubicación en la lengua.

Laurent, É., “Se habla del cuerpo”, entrevista realizada por Bernard Jothy, Traducción: Lorena Buchner. Disponible en: http://psicoanalisisinedito.com

“El cuerpo, al mismo tiempo que se anota como conjunto vacío, es el lugar del Otro, la superficie de inscripción del goce como agujero. El goce mismo no es inscribible de otro modo que mediante los agujeros. Por eso, Lacan toma los términos de im-pacto, de trouma, de anotación de lo que hace agujero sobre la superficie. Este agujero con bordes es lo que permite retomar, en una lógica a la vez más complicada y más precisa, lo que era la zona erógena freudiana, que Lacan muy tempranamente redujo a una lógica de borde. Pero es mucho más preciso captar el goce a partir del trouma o de la inscripción de agujeros como recorridos sobre una superficie, que partiendo del S barrado para luego complicarla con el pequeño a. Luego, con los nudos, se tiene una anotación más exacta para situar una cierta manipulación posible de esta lógica gozante”.

Laurent, É., “El cuerpo entre vacío y exceso”. El reverso de la biopolítica”. Olivos, Grama Ediciones, 2016, pp. 27-48

Entonces el cuerpo deja de ser el simple efecto de superficie, que cautivaba a Deleuze, para convertirse en la superficie de inscripción que soporta el objeto a; captemos bien la consecuencia que de ella se deriva, a saber, que este efecto -al que Lacan da un lugar: la superficie del cuerpo- no se inscribe sobre o en, sino fuera del cuerpo; y es así como el fuera-del-cuerpo puede articularse con el cuerpo. [p. 40]

La forma en que se manifiesta el pasado en la repetición [en la concepción de Lacan] esta invertida, porque parte del lugar vacío -que no puede ser “suturado”- que es el sujeto en la trama de la historia, para inscribir allí el Uno de la repetición. [p. 44]

(…) Este lugar fuera y articulado con los bordes erógenos del cuerpo permite evitar los errores naturalistas acerca de la inscripción de las huellas de goce como una especie de proto -o de post- letra de goce. Serge Leclaire se dejó arrastrar a una naturalización así de la inscripción del objeto a sobre el cuerpo, evocando una especie de huella primitiva dejada por “el dedo erógeno” del cosquilleo de la madre en el cuerpo del niño”.

 

Referencias Otros Autores

Miller, J., “Presentación”. En: Miller, J-A y otros, Los miedos de los niños, Buenos Aires, Paidós, 2017, pp. 11.

“¿De qué se trata? De proteger a los niños de las buenas intenciones y varias prevenciones de las cuales son objeto en la actualidad… Al mismo tiempo, y a las pruebas me remito, se trata de afirmar el remanso y el momento oportuno que constituye el discurso analítico para aquellos niños que se confrontan a un real que los obstaculiza con dificultades aparentemente insuperables (…)

Como sus mayores, y sin duda más que ellos, muchos de estos niños no sabrían encontrar una salida frente a los embrollos de lo real sin dirigirse a quien se formó para responder y escuchar uno por uno a quienes se encuentran en este impasse. Los niños hoy se ven condenados a una de estas alternativas: resistir o ceder. De lo cual resulta la angustia asegurada para algunos, o las sujeciones de otros a nombre de “trastornos”, cuya enumeración, si no tuvieran resultados estragantes, daría risa”.

Aromi, A., Enjambres. Texto publicado en el boletín de las 49 Jornadas de la ECF , 1 julio 2019, La discordia entre los sexos a la luz del psicoanalisis. Sept 2019. Disponible en: https://elp.org.es/enjambres/?fbclid=IwAR2T4PAw8x16kopkE1_jBJXpizBPB_WrGiyMPmFzU4uMzci2VW-imz_HlN4

“El real del psicoanálisis: La no relación es el real del psicoanálisis. A no olvidar: la no relación sexual se apoya en una no relación de palabras, que le es anterior y la soporta. No hay relación entre los sexos porque no hay nombre que escriba el goce en uno de ellos. Es una manera de decir que la castración es el agujero, tan vertiginoso como irremediable, entre S1 y S2. Este es el fallo constitutivo del psiquismo, agujero que aspira empujando a la búsqueda de un tratamiento sintomático singular. A mínima, el primer anudamiento que produce un infans es el nudo del lenguaje. Entrar en el mundo de las palabras es incluirse, no sin el cuerpo, en la tarea de dar sentido al ruido gozoso de la lalengua. Hablar es a la vez un goce y un trabajo, el trabajo de incluirse en la máquina de producir sentido que es el Otro”.

Bassols, M., La llamada perdida del trauma y la respuesta del analista. Blog EOL sección de La Plata. Disponible en: http://www.eol-laplata.org/blog/index.php/la-llamada-perdida-del-trauma-y-la-respuesta-del-psicoanalista/

“Y sí, nosotros podemos decir que nos falta la tinta roja para escribir una verdad con la forma de lo falso para pasar la censura. Y sólo nos queda la forma de evocar la verdad con la tinta azul que siempre mentirá. Esa mentira sobre la verdad imposible de escribir es una mentira escrita en tinta azul. La falta de tinta roja es una falta estructural. Nos falta también la tinta roja para entendernos entre los sexos, para decir la verdad de la verdad, para decir todo el saber, para decir lo real de la experiencia traumática también. Tenemos solo acceso a la tinta azul para intentar decir con eso algo de lo que es lo real.

¿Cómo no intentar, con la tinta azul de la que disponemos, decir algo de lo más real, de lo que no podemos decir por la falta de la tinta roja? De acuerdo, hay lo imposible de decir, hay lo imposible de escribir por un lado, pero hay también, –y es la categoría lógica que Lacan subraya como correlativa– lo necesario. Hay una necesidad ética, diría que es una necesidad ética en cada caso de un análisis, una necesidad ética de escribir algo sobre lo imposible de escribir que el trauma trae consigo, una necesidad de elaborar algo de eso”.

Briole, G., El trauma: momento de crisis por excelencia. Conferencia impartida en la Sede de Barcelona de la ELP, 2015. Disponible en: http://elpsicoanalisis.elp.org.es/wp-content/uploads/2015/10/Guy-Briole.-El-trauma-momento-de-crisis-por-excelencia-.pdf

“El acontecimiento traumático, el accidente: Lo que hará de un acontecimiento un acontecimiento traumático no se entiende en su dimensión calculable, sino en la singularidad que tiene para un sujeto en un momento dado de su historia. Lo traumático se sitúa, para un sujeto, en la intersección entre la diacronía de los acontecimientos y lo que surge en la sincronía. Esta contingencia da cuenta, también, de la noción misma de crisis”.

Brodsky, G. La clínica y lo real. IX Congreso de la AMP, “Un real para el Siglo XXI”. Textos de orientación. Disponible en: http://www.congresamp2014.com/es/template.php?file=Textos/La-clinica-y-lo-real_Graciela-Brodsky.html

“Lo imposible de soportar es otra cosa. Lo real como imposible de soportar se separa de la escritura lógica y matemática. "Soportar" hace surgir, en medio de la formalización imposible, la dimensión de la carga, del peso, incluso del sufrimiento. En síntesis, para soportar hace falta un cuerpo. ¿Para quién, entonces, lo real es lo imposible de soportar? Por empezar, para el que nos llama, para aquél al que nombramos, impropiamente, paciente, puesto que para él lo imposible de soportar se presenta como urgencia, como desborde del cuerpo o del pensamiento. Ese sinthome ¿es algo que se encuentra al final del análisis o es algo que funciona desde el vamos, aunque el sujeto no lo sepa? Me inclino a pensar que hay un arreglo que el sujeto debe hacer con el troumatisme de lalengua(que siempre lo encuentra desprevenido y sin recursos) que no espera al análisis para producirse. Pero ese estatuto del sinthome no es clínico, para tomar la indicación de Miller. Se convierte en síntoma clínico cuando el arreglo se desmorona y las señales de lo real reaparecen, imposibles de soportar”.

Brousse, M.-H., ¿Qué es lo traumático? Conferencia impartida el 19 de diciembre de 2014 en el “Seminario del campo freudiano” en San Sebastián, España. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=FwwH8eZYTx4

“En Freud, a propósito del trauma, […] hay una definición, en ese momento a considerar el trauma a partir del tratamiento de la histeria, relacionándolo con el fantasma y considerar el fantasma como una interpretación de lo que no pudo ser nombrado […] En un segundo momento, luego de observar la repetición en los soldados que venían de la guerra, y la insistencia de la repetición del momento traumático, y luego en más allá del principio del placer, llamado pulsión de muerte, entonces el trauma, tiene que ver con lo que Lacan comienza a llamar goce. El trauma es lo que viene y no encuentra nominación posible en el tratamiento imaginario y simbólico. Es una de las ocurrencias de lo real, lo que constituye la vida de un sujeto. Este real imposible de preveer, de ver, de vivir, eso sería una definición posible”.

Daumas, A., ¿Por qué decimos que hay que “inventar” el Inconsciente? En: Mirta Berkoff, Liliana Cazenave y otros, “El niño y el trauma. Interrogantes de la última enseñanza de Lacan en la clínica con niños”. Virtualia, Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Año XIII, N° 29, Noviembre de 2014. Disponible en: http://virtualia.eol.org.ar/029/template.asp?Consecuencias-de-la-ultima-ensenanza/El-nino-y-el-trauma.html

“El lazo del niño al inconsciente es invención, en tanto rompe la circularidad imaginaria simbólica que implica el destino. Ya que la invención del inconsciente permite al parlêtre encontrar las “herramientas” necesarias para resolver las encrucijadas con otro orden de credibilidad ligado al síntoma.

Extraer del decir las marcas de goce de cada niño permitiéndole a ese que se presenta en posición de objeto elucidar el inconsciente del cual es sujeto.

Brindando la posibilidad de contestar la pregunta que J.-A. Miller anota al lado de la pág. 132 en Televisión: “¿No quieres tu saber nada del destino que el inconsciente te depara?”

Delgado, O., Angustia y trauma. Virtualia, Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Año X, No. 23, Noviembre de 2011. Disponible en: http://www.revistavirtualia.com/articulos/310/lecturas- freudianas/angustia-y-trauma

“El trauma a la altura del texto freudiano Más allá del Principio del Placer, es abordado como irrupción pulsional o inundación económica, exactamente en los capítulos III y IV. Irrupción pulsional o inundación económica. ¿Qué es lo que Freud nos dice en ese texto separando ambas angustias? Es que en la angustia señal se sostiene la representación del sujeto. En vez en la angustia traumática, en la medida en que se produce la inundación económica como emergencia pulsional no ligada, va a implicar la caída de la escena psíquica. En términos de Freud, "atraviesan, perforan" lo que llama la "barrera protectora antiestímulo". ¿Ante qué estímulo? Justamente ante la irrupción de lo pulsional”.

Lacadée, P., "El niño lacaniano es el niño troumatizado". Disponible en: https://www.journeesecf.fr/lenfant-lacanien-est-lenfant-troumatise-par-philippe-lacadee/

“Recalquemos como Lacan da cuenta de los estragos que la palabra produce en un niño cuando no se responde a su llamado. Él dice que entre el Otro y el niño hay el “llamado que precozmente había esbozado con la voz”. Notemos finalmente como él introduce la importancia que tiene para el niño, en el llamado al Otro, un objeto que le viene del deseo al Otro: la voz; para todo sujeto este objeto voz es tomado en su relación al Otro. Este objeto voz y la pulsión invocante que está vinculada, al igual que el objeto mirada y la pulsión escópica, son dos objetos fundamentales en la clínica que Lacan ha puesto en evidencia para el niño. Así el objeto mirada y la pulsión escópica son esenciales en esta escena: “he visto, con mis propios ojos” y la mirada de la madre. Durante la elaboración del “estadio del espejo”,[iii] una de las primeras cosas que Lacan señaló fue ese instante donde el niño frente al caos y a la fragmentación de su ser, intenta recuperar una unidad en la imagen especular que él carga libidinalmente e imaginariamente para hacerse un Yo. Más tarde, Lacan resaltará la importancia de la mirada del Otro y de la pulsión escópica”.

Tarrab, M., La insistencia del trauma. Entrevista por Viviana Berger. Varité, Publicación digital de la NEL-CdMx, Mayo 2013. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/El-trauma-en-el-psicoanalisis/716/La-insistencia-del-trauma

“El trauma es el fuera de sentido por excelencia, y su insistencia, la insistencia del trauma es el viejo nombre, un nombre mucho más sabio por cierto que el actualmente famoso stress post-traumático, ese que se quiere evitar a toda costa haciendo hablar al sujeto traumatizado. No vamos a discutir a esta altura los beneficios de "hacer hablar", pero sabemos que en la superación de un trauma no basta la vía elaborativa. Menos aún si se confunde, como se lo hace en los hechos, elaboración con racionalización. Si queremos superar la ingenuidad con la que socialmente se afronta la cuestión, debemos desplazar nuestro interés desde la realidad del trauma a la insistencia del trauma, para indicar que lo inasimilable, el fuera de sentido, está allí como encuentro inédito, pero también porque siempre ha estado allí y retorna en ese encuentro perturbador. Es la insistencia del trauma que en el seno mismo de los procesos primarios no se deja olvidar”.

Fernández B., M., "La repetición como concepto fundamental del psicoanálisis". Capitón, Seminarios Clínicos, N° 4. Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis "Las Mercedes", Caracas, 2010.

“El trauma es lo real como inasimilable. Es una excitación sin palabras, sin saber. Es un hecho sin dicho. El trauma supone siempre una contingencia, un encuentro imprevisto y azaroso. La excitación propia del trauma puede provenir "de fuera" o "de dentro" pero, para que sea trauma, tiene que ser un acontecimiento con una implicación subjetiva. Algo que concierne al sujeto. Una mezcla de real y subjetividad. Sin esa implicación (aunque no sea evidente) no hay trauma”.