Lo insoportable de la infancia

Textos sobre los Ejes

Materia inolvidable

Fernanda Otoni (EBP)

En un análisis se habla mucho de la infancia, de las resonancias de las palabras y del deseo del Otro, de los ecos de los decires de la familia que van a marcar el tono y el ritmo del destino, como si la relación entre el goce y el Otro existiese. Exigencia y fracaso. ¡Nada más traumático! La lengua del parentesco, esa lalengua, no se traduce jamás y el ser hablante, que en ella se baña, de ella se sirve, solo y equivocadamente, tal como en una línea de ficción irreductible para siempre[1]. La vida que sigue, solo se sigue, de tropiezo en tropiezo, por los caminos de esa Una-equivocación [2]. Esto uno lo sabe, uno mismo[3], y cualquier niño lo experimenta. En un análisis se trata de eso, sea cual sea el tamaño del parlêtre. No hay parlêtre sin infancia, no hay infancia sin Otro y no hay Otro, sobre todo.

El Uno solo se presenta siempre que del Otro se suelta la mano, la mirada se pierda, el hilo suelta el carretel y un grito se perfila bajo un fondo de silencio... sin voz. Allí donde no hay relación, eso produce un agujero que troumatiza[4]. El vacío que allí aparece, remite a una ausencia primaria. En verdad, existe el goce. Es solo eso lo que existe y nada más. Está allí lo insoportable, lo que corre en secreto, indecible, desde la infancia: Hay del Uno, pero no hay nada del Otro[5].

Pero eso dura el esp de um laps[6], advierte Lacan, pues es propio de la lógica del Uno[7] agarrarse a cualquier parte. Luego, hay que inventarse una costura y realizar un amarre singular entre ese Uno y el agujero. Un feliz azar puede unir la materia de la vida que corre sonora, a una palabra cualquiera. Es lo que Lacan llamó moterialité. Es de esta manera que algunas palabras, entre otras, se vuelven inolvidables y componen la partitura de la música íntima y única que sigue el parlêtre en su travesía del Il n'y a pas al Il y a, en el recorrido de un análisis.

Al final de un análisis, el parlêtre se da cuenta de que ya sabía, desde niño, que el lenguaje no es información, sino resonancia, y resalta la materia que liga el sonido y el sentido[8]. Es cuando el bla-bla-bla se reduce a la canción que hace vibrar lo vivo de una ficción, cuya utilidad es un hacer nuevo entre el Uno, el agujero y el lazo – un sinthome. Con este fin, la fuga del tonel ha de ser siempre reabierta[9] para que lo insoportable de la infancia pueda vaciarse por esa abertura y hacerse soportar como un samba de una sola nota.

¡Felizmente, el agujero existe![10]

Fernanda Otoni Brisset
Belô, 10 de mayo de 2020

Traducción Ernesto Anzalone
Revisión: Adolfo Ruiz

NOTAS

  1. LACAN, J. El estadio del espejo. Escritos I, México : Siglo XXI, 1998, p. 87.
  2. Lo no sabido es la traducción utilizada en la contratapa de El ultimísimo Lacan para la expresión L'une bévue (Lacan propone esta expresión como una traducción de Unbewusst - inconsciente, en alemán, como aparece en la Lección del 10 de mayo de 1977.)
  3. LACAN, J. "Prefácio à la Edición Inglesa del Seminário XI". Intervenciones y Textos 2. Ed. Manantial Argentina, 1988, p. 59.
  4. LACAN, J. Los no engañados errran. Seminario XXI. Lección del 19 de febrero de 1974, inédito.
  5. LACAN, J. Hacia un significante nuevo. Lección del 10 de mayo de 1977. In. Colofon, n° 25, Granada, p.37.
  6. LACAN, J. LACAN, J. "Prefácio à la Edición Inglesa del Seminário XI". Intervenciones y Textos 2. Ed. Manantial Argentina, 1988, p. 59.
  7. MILLER, J-A. El ultimísimo Lacan. Lección del 21 de março de 2007. Buenos Aires: Paidós, 2014, p.155.
  8. LAURENT, É. La interpretación : de la verdad al acontecimiento. Discurso pronunciado en en Tel-Aviv, el 2 de junio del 2019. Inédito.
  9. LACAN, J. Introdução à edição alemã de um primeiro volume dos Escritos. In : Outros Escritos. Rio Janeiro : Zahar, 2003, p. 554.
  10. LACAN, J. Hacia un significante nuevo. Lección del 17 de mayo de 1977. In. Colofon, n° 25, Granada, p.39.