XI Jornadas de la NEL
Infans #15

Editorial

Frente a la pregunta en torno a la causa del Uno en tanto efracción, Gloria González señala que la primera emergencia de este gozar primero en el parlêtre es vivida como una efracción que se torna extraña. Es en el materialismo de la palabra que Lacan sustenta la cristalización del síntoma, el Uno de la repetición. Viviana Berger por su parte, destaca esta efracción como quiebre y ruptura también, pero señala que siempre será una irrupción violenta por cuanto se encuentra fuera de la articulación significante, la palabra vendrá luego a recubrir este goce real. El final del análisis es vivificante por cuanto supondrá asumir el propio inconsciente. Por último, Zindy Valencia realiza una relación del arte y la música en el cuento de Pulgarcito. Hay una sonoridad que trasciende al significante, sin embargo, como muy bien señala, nunca es predecible la efracción del Uno. Finalmente, encontramos nuestra imagen del arte en "La Perla" de Calle 13 y Rubén Blades.

¡Buena lectura!

Mercedes Iglesias
(NEL-GLM)

 

Aperturas a la Conversación

¿Por qué la entrada de cada Uno es siempre una efracción?

 

Gloria González
(NEL-Bogotá)

 

Los planteamientos de Lacan en su Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, me resultan de ayuda para aproximarme al estatuto de la irrupción inesperada del goce, experiencia que nos presenta como aquello que se tiene que enfrentar en la infancia y sobre lo cual no se sabe nada, ajenidad propia que lo lleva a hablar del goce como lo más hétero, para transmitirnos la extrañeza que él introduce, la efracción o ruptura que constituye en nuestra vida "ese gozar primero".

En su Conferencia Lacan nos habla de aquello que se cristaliza en una etapa precoz para el niño. "es en el encuentro entre esas palabras y su cuerpo donde algo se esboza" [1]. El lenguaje interviene bajo la forma de un laleo, lalengua. De allí que sea en el materialismo de la palabra que Lacan sustente la cristalización del síntoma, lo que podemos entender como la precipitación contingente de una escritura, la del Uno del goce, fundamento de la repetición.

Justamente, es en esa materialidad de la palabra donde encontramos la posibilidad para aproximarnos en la experiencia analítica al Uno de cada uno. Acceso que también implicará una efracción, una ruptura en la homeostasis ficcional construida para hacer vivible lo insoportable. Ruptura, no obstante, fecunda que abre a la posibilidad de pasar de la cristalización del síntoma a saber hacer con los fragmentos de su efracción.

NOTAS

  1. Lacan, J. Conferencia en Ginebra, en Intervenciones y Textos 2, pág. 125, ed. Manantial, Buenos Aires, 1993

 

Viviana Berguer
(NEL-CDMX)

 

Según el diccionario de la Real Academia Española efracción proviene del fr., effraction, y éste deriva del latín effractus, part. pas. de effringere: romper con violencia, hacer pedazos. Remite a fractura, rotura, quiebra. En nuestra experiencia este momento inaugural del encuentro contingente con lalangue se presenta como un engranaje fundamental de la estructura, "máquina original que pone en ella en escena al sujeto" [1] y que introduce esa marca Una que comandará el programa de goce.

La impronta de esa intromisión del goce es violenta en la medida en que responde a un fuera de la articulación significante, confrontando al sujeto con una insondable elección, que dará acceso o no, a la estructura de la palabra con la que se recubrirá ese goce real.

Lo que llega a ser simbolizado y captado en el mecanismo de la represión será analizable e interpretable en los términos de un inconsciente discurso del Otro, mientras que la perspectiva del Uno, nos orienta en las vías del modo de goce del inconsciente, el materialismo ligado al goce depositado en lalangue que lleva al sujeto a la reducción de lo que él es en sí mismo más allá de las identificaciones y de los significantes heredados del Otro.

Seguramente el entusiasmo vivificante del final del análisis tendrá que ver con "lo que gana el sujeto por asumir como por su iniciativa propia su discurso inconsciente"[2].

NOTAS

  1. Lacan, J. "Observación sobre el informe de Daniel Lagache: "Psicoanálisis y estructura de la personalidad" (1960)" en Escritos 2. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI editores, 1987, pág. 629.
  2. Ibidem, pág. 659.

 

Zindy Valencia
(APL-Arequipa)

 

La música acompaña nuestra infancia temprana en la interiorización del lenguaje y la cultura: la madre y sus canciones de cuna, los profesores y las diversas maneras de enseñar el abecedario cantando, los programas infantiles que parecen también musicales. ¿Qué tendrá la música que pareciera hacernos más dóciles al lenguaje? Las melodías y los ritmos que hacen vibrar el cuerpo, se mezclan con las palabras que alcanzan para que encima se monte el edificio de nuestro fantasma.

A pulgarcito lo invitaron
a pulgarcito lo invitaron
a dar un vue… vue… vuelo en un avion
a dar un vue… vue… vuelo en un avión
¡olé, olé, oló!
Y cuando estaba muy arriba
y cuando estaba muy arriba
la gasoli… li… lina se acabó
la gasoli… li… lina se acabó
y pulgarcito se cayó al agua
se cayo al agua
y una balle… lle… llena lo comió
y una balle… lle… llena lo comió
¡olé, olé, oló!
¡pero amiguitos míos no penen!
no penen, no penen
que pulgarcito se salvó
¡olé, olé, y oló!

El último verso no calma al niño que ya fue expulsado del avión y devorado por la ballena. Actualmente muchas canciones infantiles han sido modificadas para no introducir la muerte o la violencia con sus letras; sin embargo, sabemos que algo lo hará. Hay Uno significante que impacta en el cuerpo: no sabemos qué significante, no sabemos dónde impactó y no sabemos qué producirá ese encuentro. Atendiendo a esto, toda prevención pierde sentido.

 

Aperturas desde el arte

"La Perla"
Calle 13 y Rubén Blades
https://www.youtube.com/watch?v=LxdXfpyyFGg