XI Jornadas de la NEL
Infans #14

Editorial

En esta ocasión, Claudia Velásquez de Medellín nos regala una relectura del Fort-Da desde la iteración. Fabiana Chirino de Santa Cruz nos muestra dos declinaciones de lo insoportable y cómo lo aborda el discurso analítico. La imagen de María del Pilar Cuéllar de Bogotá anuda la infancia con el vacío.

¡Buena lectura!

Renato Andrade
(NEL- Lima)

 

Aperturas a la Conversación

¿Qué relación habría entre lo insoportable y la iteración del Uno?

 

Claudia Velásquez
(NEL-Medellín)

 

La pregunta tiene ya una afirmación implícita que se puede tomar como punto de partida: el Uno itera. Con Miller entendemos que la iteración del Uno es una pura repetición, en tanto lo que itera es el Uno de goce. Dado que lo que nos ocupa es el Infans, podemos llevar el asunto de la iteración del Uno, al campo del juego infantil, al juego del Fort-Da, en el cual Freud consigue identificar el carácter iterativo del juego, al localizar una repetición de una satisfacción que va más allá del placer.

El juego del Fort-Da (aparecer-desaparecer) es un compuesto. El primer componente es lanzar un carretel atado a una cuerda, para hacerlo desaparecer. El segundo, es tirar de la cuerda para hacer aparecer el carretel. Cada acción es acompañada por la emisión de sonidos que Freud coordina con los significantes Fort y Da. La invención de este juego se produce en el momento en que el bebé está solo, inmediatamente después de la partida de la madre.

La fina observación de Freud nota que más que repetir el juego como compuesto, el bebé repite su primer componente, el Fort solo "(o-o-o-o)", es decir, el momento de la desaparición del objeto. Si la partida de la madre produce en el bebé el vacío de su ausencia, ¿qué le haría producir por sí mismo el juego repetitivo de hacer desaparecer el carretel?

Podría plantearse lo siguiente: el insoportable vacío producido por la ausencia de la madre, causa como respuesta del bebé, la emisión de un sonido que enlazado a la desaparición de lo que sería un trozo de sí mismo (carretel) produce un goce, en el lugar mismo de aquel vacío. Estaría allí la iteración de Un goce de un cuerpo que goza solo anudado a un fonema solo, Fort, antes de cualquier articulación a otro fonema, Da.

REFERENCIAS

  • Sigmund Freud, Más allá del principio del placer, Amorrortu Ediciones, Vol. XVIII, 1976, Buenos Aires, pág. 14 a 17
  • J.-A. Miller, Curso de la Orientación Lacaniana (2011) El Ser y el Uno, Clases IX, X, XI
  • Silvia Salman, "El juego aparato del goce" en Psicoanálisis con niños. Fundamentos de la práctica, Grama, 2004, Buenos Aires, pág. 165 a 174

 

Fabiana Chirino
(APEL-Santa Cruz)

 

En la infancia se producen acontecimientos inaugurales, fundantes. Encuentros de los que quedan marcas imborrables que perduran a lo largo de la vida, como respuesta al traumatismo inscrito en el choque del cuerpo con lalengua.

Lo in - soportable nos puede conducir en dirección de lo que no se soporta, lo que no tiene soporte o andamiaje, simbólico ni imaginario, quedando por fuera de toda inscripción. Se trata del Uno del goce, que para Miller es la pura repetición, donde "lo real tiene una causa que es la conjunción del Uno y del goce" [1]. Esta pura reiteración en lo real del Uno del goce, remite a lo acontecido en la infancia, aquello de lo que no se puede hablar pues no implica al sujeto del significante, sino al ser hablante y el goce que de ahí en más, habitará su cuerpo, dando lugar al sinthome, como su acontecimiento [2].

Pero también, lo insoportable conduce a la condición de ese goce Uno que, al iterar e insistir, fija al sujeto en un punto de mortificación y sufrimiento. Esta dimensión de goce que no produce sentido, que está fijado y que siempre vuelve al mismo lugar, da cuenta de lo que resiste a toda significantización e imaginarización.

Es con estas dos dimensiones que los analistas nos encontramos cuando recibimos a un parlêtre, que traerá consigo las marcas del tiempo lógico de la infancia y su estatuto de infans. Un análisis bordea lo insoportable de la infancia, sin lograr superarlo jamás, presente como lo imperecedero, con lo que cada uno a su manera, habrá de encontrar una manera de arreglárselas.

NOTAS

  1. Miller, J. A. (2011). El Ser y el Uno. Inédito. Pág. 98
  2. Miller, J. A. (2011). El Ser y el Uno. Inédito. Pág. 100

 

Aperturas desde el arte

"La cuerda salta al vacío"
Grafito y acrílico sobre mylar
María del Pilar Cuéllar, 2019 (NEL-Bogotá)