XI Jornadas de la NEL
Infans #12

Editorial

Infans # 12 indaga en lo insoportable de la infancia a partir de lo que resisten o ceden, los niños de hoy, como lo propone Judith Miller. Fernando Gómez pone en tensión el que cede ante el Otro y el que tiene que lidiar con lo insoportable, sin voz, que lo habita y angustia. Ricardo Torrejón explora la función del niño como lo que obstaculiza al Otro social y se resiste a ser sujetado. Ana Ricaurte a través de una viñeta clínica, muestra el camino singular que encuentra una niña para resistir y arreglarse con lo insoportable. Carolina Vignoli se detiene en los modos de controlar eso indomable que aparece en el niño y en el papel que podría cumplir el psicoanálisis. Finalmente, cerramos con la obra "Still" de Staffan Hassel, contribución de Ana Ibañez.

¡Buena lectura!

Beatriz García Moreno
(NEL-Bogotá)

 

Aperturas a la Conversación

¿Cómo interpretar la frase de Judith Miller "los niños hoy se ven condenados a una de estas alternativas: resistir o ceder"?

 

Fernando Gómez
(NEL-Lima)

 

Es interesante, para comenzar, meditar a qué nos conduce este ceder y este resistir que Judith Miller nos plantea, a qué nos conduce en el ámbito de lo insoportable de la infancia.

Podemos tomar como punto de partida la misma respuesta que nos proporciona Judith [1], si ceden están condenados a estar encasillados en una política segregativa de lo infantil que en nombre de un saber los ubica dentro o fuera de una norma.

Una política que trata de producir saberes que intentan reducir, domesticar el goce de aquel que se llama niño. El niño maduro sería aquel que consiente esa pérdida de goce que el discurso de la ciencia le impone.

Pero están los que se resisten, aquellos que están confrontados con la angustia, con lo insoportable, con aquello que puede dirigirnos a eso que no habla.

¿Qué es eso "sin voz" que sin embargo no está marcado por su ausencia? Laurent nos previene que puede tratarse de la pulsión de muerte que trabaja en silencio [2]. Donde lo insoportable implicaría una sinthomatización que indica la escritura de la que proviene.

Hay una travesía en Lacan nos dice Laurent del síntoma que habla al sínthoma que se escribe en silencio, que ya no es comunicación sino escritura. Nos dice además que "[h]ay restos sintomáticos en los que se revela la forma lógica fundamental del síntoma como aquello que se escribe en el cuerpo y no habla (…)" [3].

NOTAS

  1. Miller, Jacques-Alain y Otros. Los miedos de los niños. Presentación de Judith Miller. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2017 pág. 11
  2. Laurent, Eric. Lo insoportable de la infancia. Entrevista de Raquel Cors, cuarta parte.
  3. Laurent, Eric. El reverso de la biopolítica. Grama ediciones, Buenos Aires, 2016 pág. 52.

 

Ricardo Torrejón
(NEL-Tarija)

 

Si el niño es hoy parte del síntoma social, es interesante pensarlo como Lacan, es decir como aquello que "...no anda, el palo en la rueda -más aún, lo que no cesa de repetirse para entorpecer esa marcha" [1].

En ese sentido es posible pensar al niño en ese lugar donde hace de real sin ley para el amo contemporáneo, ese que quiere que las cosas "marchen al paso de todo el mundo" Hoy más que nunca el niño es "...el sujeto entregado al discurso del Amo por el sesgo del saber" [2]. En su afán de que la cosa marche al ritmo de todo el mundo, el discurso universitario intenta por todos los medios silenciar ese real, educarlo a toda costa.

Como el discurso universitario consigue que todo sea transformado en objeto del saber, logra apoderarse de teorías sociales, de género, la educación para la prevención, leyes y políticas públicas, etc.; se convierte en portador de "buenas intenciones" [3], en la forma de "medidas sociales" que son mecanismos de poder para reducir, comprimir, dominar, manipular, el goce de aquel a quien se llama niño, "para extraer un sujeto digno de ese nombre, es decir, un sujeto sujetado" [4].

Sin embargo, el real del síntoma siempre se las arregla para volver y agujerear el semblante del todo saber; aún los niños con autismo, con TDAH, los problemas de aprendizaje, los miedos y las fobias, etc., exceden cualquier protocolo y manual; política o servicio bien intencionado.

NOTAS

  1. Lacan, J., Revista Lacaniana 18, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2015, pág. 14
  2. Ibid.
  3. Miller, J.-A., Los miedos de los niños, Paidós, Buenos Aires, 2017, pág.11
  4. Miller, J.-A., Ibid., pág. 21

 

Ana Ricaurte
(NEL-Guayaquil)

 

En la cita bibliográfica nº 5 del Argumento para las XI Jornadas de la NEL "Los niños hoy se ven condenados a una de estas alternativas: resistir o ceder", palabras de Judith Miller que está presentando el libro Los miedos de los niños, donde está argumentando lo "oportuno que constituye el discurso analítico para aquellos niños que se confrontan a un real que los obstaculiza con dificultades aparentemente insoportables". "Muchos de ellos no sabrían encontrar una salida frente a los embrollos de lo real sin dirigirse a quien se formó para responder y escuchar uno por uno a quienes se encuentran en el impasse".

Llegó a mi consultorio esta niña de 3 años porque está enferma, según me cuenta la mamá. Ese es el momento en que finalmente se supo quién era su padre. Ella no había querido hacer el trámite de la prueba de paternidad entre dos hombres con quienes había cortado una relación. Ahora él quería conocer a su hija y comienzan a organizar salidas entre los tres para familiarizarlos sin decirle nada a la niña, quien se resistía. Es obligada a subir al carro de este "amigo" para ir a pasear y ella vomita. La madre está muy preocupada, pues ve que se ha enfermado de los nervios. Interpreto en una vía diferente y digo, ella no está enferma, ella vomitó el carro del señor porque no quiere ir. Es decir abro un lugar a su resistencia para que no quede fijada a la enfermedad. La madre acusa recibo de esto y comienza a actuar con más cautela y esperar. Supe de esto, dos años después, fueron pocas sesiones en esa primera vez, donde a partir de que la niña me hablaba muy bajito delante de la mamá y ella la corrige para que hable claro, yo pido que nos deje solas porque se trata de un secreto, así empezó a contarme de sus miedos a unas muñecas, dibujó un cocodrilo, se mejoró.

Cuando ha cumplido cinco años regresa, suelen tomar una ruta que pasa por mi consultorio y ha insistido en que quiere hablar conmigo. Viene porque quiere contarme un secreto, "tiene vergüenza porque su papá tiene una esposa y vive con ella". Eso la perturba, la avergüenza, pero no le ha podido decir a la mamá, que cree que ella no sabe. Se ha establecido ya una relación, y él la lleva todos los días al colegio. Teme que allí, los demás puedan saber este secreto, se siente incómoda. Pero está aprendiendo las letras y se dedica con mucho gusto a la escritura de su nombre. En la transferencia, ella me usa cantándome una canción que ha aprendido "Anita, Anita, la huerfanita". Es un pequeño hacer con su marca, cantando a ponérsela al Otro. Un modo de defensa que posiblemente usará luego en su vida, pero que da cuenta de que ya algo sabe de su existencia, "algo de la incidencia de lalengua sobre el hablante ser".

 

Carolina Vignoli
(NEL-Santiago)

 

Niños testeados, etiquetados, institucionalizados, dopados, educados, ordenados, golpeados, abandonados, gritados, atemorizados…

Los niños atemorizan confrontando a los adultos a hacer emerger ante sí lo propio insoportable, lo más íntimo y desconocido del encuentro de las marcas de lalengua con el cuerpo, lo ominoso, ese éxtimo del cual nada se quiere saber.

Por lo mismo, tal como al cuerpo de las mujeres [1] y de los locos [2], se busca marcarlos para reducir, comprimir, domeñar, domesticar ese goce, con el fin de civilizar a ese bárbaro [3], hacerlo ingresar en el discurso del amo dominante, para volverlo un ciudadano [4].

Las TCC mediante sus técnicas al servicio de adaptación acorde al discurso del amo, con las intenciones de prevenir supuestos males mayores en el por venir, se defienden de lo inquietante de los niños y sus síntomas –como producto de la pareja parental o como objeto del fantasma materno- patologizando la infancia, etiquetando con nombres universales y volviéndolos objeto de técnicas, con un supuesto saber hacer estandarizado. Ante ello es que los niños se ven compelidos a resistir o ceder lo más íntimo de su subjetividad.

Algunos niños parecen encontrarse ante un escollo insalvable en el tropiezo con su propio real, y es en el encuentro con un psicoanalista -quien ha querido saber sobre las propias marcas de lalengua- donde tal como el sastre –apuntando a la singularidad absoluta, delimitando el real del cual cada ser hablante es la respuesta [5]- puedan construir juntos una solución a medida.

NOTAS

  1. Laurent, E.: Entrevista Por Raquel Cors. Jornadas NEL "Lo Insoportable de la infancia". 2020.
  2. Bassols, M.: Conferencia del IOM, "El acoso de lo Real. Una conversación entre la Ciencia y el Psicoanálisis" 04/05/2020.
  3. Freud, S.: Lo ominoso, Tomo XVII, Amorrortu editores, pág. 243. Referencia a la epilepsia y la locura.
  4. Bassols, M.: Radio Lacan, en el VIII Enapol, y el XXI Encuentro Internacional del Campo Freudiano: "La lengua Familiar." 30/09/2017.
  5. Miller, J-A.: Orientación, El niño y el saber, en "Los miedos en los niños", Bs. As. Paidós, 2017. pág 21.
  6. Miller, Judith: Presentación, en "Los miedos en los niños", Bs. As. Paidós, 2017, pág 13.

 

Aperturas desde el arte

"Still"
Pintura acrílica
Staffan Hassel, 2020

Contribución de Ana Ibánez (NEL-Guatemala)