XI Jornadas de la NEL
Infans #7

Editorial

Infans # 7 inicia con un texto de Ronald Portillo que permite detenernos en la diferencia entre placer y goce y reconocer las precisiones acerca del goce, que hace Lacan en diferentes momentos de su enseñanza cuando lo relaciona con la satisfacción pulsional y el displacer, con la dimensión de lo real y lo que conlleva de insoportable, como lo manifiesta el síntoma. Ramón Ochoa y Mónica Larrahondo indagan en la relación del goce pulsional displacentero y el superyó de acuerdo con Freud en "Tres ensayos sobre teoría sexual". Ramón Ochoa atiende la paradoja que se presenta entre la búsqueda de satisfacción de la pulsión y los esfuerzos de la sociedad por domesticarla. Mónica Larrahondo se detiene en el factor infantil que acompaña al parlêtre a través de la vida y que se manifiesta como placer, pero también como displacer, debido a su encuentro con la moral. Por su parte Giancarla Antezana, le da una vuelta al papel del maestro en la educación, a través de un comentario de la película "Los coristas". El boletín finaliza con el poema "Solo" de Edgar Allan Poe, acompañado de la escultura en bronce "The inner song" de Martín Jurga, contribución de Gabriela Urriolagoitia.

¡Buena lectura!

Beatriz García Moreno
(NEL-Bogotá)

 

Lo insoportable y lo real del goce

Ronald Portillo
(NEL-Caracas)

 

Es conocido el nombre que Lacan asignó a ese lugar que Freud había identificado con la frase que dio título a su célebre artículo Mas allá del principio del placer. Ese nombre es el de "goce", diferente de la acepción etimológica relativa al placer. En la orientación lacaniana del psicoanálisis el goce es sinónimo de displacer y es lo que distingue a la satisfacción pulsional.

Tres ensayos para una teoría sexual fue el texto en donde Freud da cuenta en 1905 de la existencia de pulsiones sexuales en el niño, con el consecuente escándalo en la Viena de la época.

La inicial diferenciación de las pulsiones en yoicas y sexuales dio paso en la elaboración freudiana a la unificación recogida bajo el término "libido" en Introducción al narcisismo, 1914. Una nueva diferencia vendrá a instalarse a partir de la aparición de Mas allá del principio del placer, 1920, la libido estará ahora acompañada de la pulsión de muerte, formulación controversial para ciertos sectores del movimiento psicoanalítico. Lacan procede por su parte a unificarlibido y pulsión de muerte bajo el término de goce.

Para Freud la satisfacción de la pulsión se realiza en forma silenciosa, mientras que Lacan considera a la pulsión como acéfala desde el punto de vista subjetivo, vale decir adolece de representación, o lo que es lo mismo no existe significante que pueda ejercer tal función. Por tanto, la pulsión, la sustancia gozante, está adscrita al registro de lo real. Quizás no sea por azar que el vocablo infans encuentre su sinonimia en lo que no tiene voz, en lo silencioso, característica propia de la pulsión freudiana, que remite a la ausencia de significante, la condición acéfala de la pulsión señalada por Lacan.

Freud en Inhibición, síntoma y angustia, 1926, afirma que en el síntoma neurótico se realiza una satisfacción pulsional y Lacan en la inauguración de la Sección Clínica de Paris, en 1977, sostiene que el síntoma es "lo imposible de soportar". De aquí que se pueda decir que la satisfacción pulsional equivale a lo imposible de soportar. La satisfacción pulsional traduce lo insoportable para el "parlêtre". Así, "Lo insoportable de la infancia" reenvía a lo real del goce pulsional, propio del síntoma.

El goce consiste en la condensación antinómica entre placer y displacer, entre libido y pulsión de muerte. La reacción terapéutica negativa, expuesta en El yo y el ello, evidencia este aspecto condensatorio. Existe un apego al síntoma, a lo imposible de soportar, el sujeto sufre, pero al mismo tiempo no puede separarse del síntoma, se aferra a él. Freud infiere que en la dificultad para separarse del síntoma, en lo insoportable, algo se satisface: una pulsión.

El cuerpo ocupa una función de primer orden en la satisfacción pulsional, solo en un cuerpo puede tener lugar tal satisfacción. Para Lacan el cuerpo se presenta como una superficie de inscripción, ya sea para el goce pulsional como para lalengua, sinónimo de lo real sobre la cual el inconsciente elaborará su elucubración, la invención del saber cifrado que lo constituye.

Tanto el desvalimiento o desamparo del niño, la "hilflosigkeit" freudiana, ligada al trauma como generadora de angustia, como la dependencia del Otro del lenguaje materno, dejan marcas imborrables tanto en el "parlêtre" como en el sujeto, marcas de goce en el primero, marcas significantes en el segundo. Tanto las unas como las otras se presentan como reliquias del trauma fundante, del encuentro del cuerpo con lalengua, con lo real insoportable, con lo imposible.

Tanto la marca de goce en el "parlêtre" como la marca significante en el sujeto son susceptibles de la escritura S(A/), escritura del agujero en lo real y también del agujero en el Otro simbólico.

El agujero en lo real traduce lo imposible de soportar, el síntoma como instancia de goce en el parlêtre" mientras que el agujero en lo simbólico vehicula lo imposible de decir del sujeto.

Imposible de soportar del goce pulsional, imposible de decir, dos expresiones de lo real presentes en "lo insoportable de la infancia".

 

Aperturas a la Conversación

Partiendo de Freud en Tres ensayos para una teoría sexual, ¿cómo pensar la relación entre el "goce pulsional displacentero" y el superyó?

 

Ramón Ochoa
(NEL-Caracas)

 

Existe una íntima relación entre lo que Freud llama la excitación de las zonas erógenas y el displacer. A partir de la excitación, se establece como meta lograr su extinción, y es que, a diferencia de lo que se puede imaginar, su presencia es un problema para quien la experimenta. Es necesario crear un objeto sustituto.

El asunto es que no se puede desembarazar de esa excitación, porque la búsqueda de su satisfacción pasa obligatoriamente por encontrarse con la cara displacentera de su existencia. La paradoja del goce se hace presente.

En un capítulo de la serie animada "Los Simpsons", uno de sus personajes principales (Bart) es cambiado a una sección donde estudian niños genios. Se ve forzado en una clase a dar el ejemplo de una paradoja, y dice: "malo si lo haces y malo si no lo haces". Satisfacer o no, he ahí el dilema, no es más que un impasse alojado en el encuentro con lo vivo de un cuerpo.

Paradójicamente, lo displacentero del goce pulsional es aliado de la vida, condición que aspira ser domesticada para hacerlo más socializable. Sería presentar al goce en sociedad, pero para lograr su aceptación debe orientarse por los designios del Súper Yo, bienvenido a la fiesta.

La trampa está armada, y es que el dique pulsional se vale del mismo material represado, haciendo del Súper Yo una instancia que empuja a sostener al goce pulsional displacentero, creyendo que existe un objeto ideal que calce con la satisfacción de su excitación. ¡Qué vicisitud! ya que de ese objeto no se sabe, a menos que, sea posible inventar un saber hacer con la vida sin tanta orientación superyoica.

 

Mónica Larrahondo
(NEL- Cali)

 

En "Tres Ensayos", Freud plantea la existencia de un "factor infantil" que perdura toda la vida del ser hablante en su relación con el otro. A su criterio, en el factor infantil se impone la satisfacción de la pulsión sexual, manteniéndose en el parlêtre como una ley que siempre retorna cada vez que se topa con un trozo de real.

¿Qué es lo que siempre retorna? El desprendimiento de un placer-displacer cuyo origen Freud encuentra en las construcciones fantasiosas narradas por sus pacientes. Estas construcciones no son más que un intento por defenderse de la emergencia de un goce autoerótico que, en principio, resulta placentero, pero que en un segundo momento es sancionado por la consciencia moral como displacer. Sin embargo, la moral misma es también un modo de satisfacción pulsional, afirmación que permite intelegir el papel fundamental del Superyó en el masoquismo moral, aún cuando Freud no lo haya conceptualizado en aquel momento.

Desde Lacan, se entiende que el superyó más que ser una instancia que impide gozar, es un nombre de goce que "no se superyomedia tan fácilmente como la conciencia universal" (Lacan, 1972, p.492), y sobre el cual se desprende un goce pulsional displacentero.

Referencias bibliográficas

  • Freud, S. (1905) "Tres ensayos de teoría sexual". En: Obras Completas de Sigmund Freud. Tomo VII. Ed. Amorrortu. Buenos Aires.
  • Lacan, J. (1972) "El Atolondradicho" En: Otros Escritos. Ed. Paidós. Buenos Aires.

 

Giancarla Antezana U.
(NEL- Cochabamba)

 

¿Qué es lo insoportable? ¿Cuál es el real que perturba en quien se impone la imposible tarea de educar?

La película francesa "Los coristas", muestra una Institución que recibe a estudiantes marginados de la sociedad. En dicho contexto, llega a la Escuela un profesor que conforma un coro e instrumentaliza la música para poder despertar en aquellos niños, despojos de la gran institución familiar, un deseo que les permita vivir de otra manera.

Un pequeño rebelde, Morhange, lleva un tesoro en la voz. Típico muchacho enojado con el mundo por las injusticias que lo atraviesan. Se hace castigar, y a pesar de tener esa voz prodigiosa, el maestro le dice que no cantará su "solo" en el concierto. En una escena conmovedora, y en el momento justo de la interpretación musical, el maestro hace un ademán que le dice al niño que puede soltar la voz, permitiendo que ella pueda volar hasta encontrar su destino. El niño canta con una media sonrisa dibujada en el rostro, con ojos aguados que hablan de ese instante en el que interviene un Otro que ordena, que pacifica, que abre una esperanza..….hay satisfacción……

"Los ojos de Morhange siguieron mi compás y, en ellos, leí muchas cosas: El orgullo y la alegría de mi perdón. Pero también algo totalmente nuevo para él: Un sentimiento de gratitud". (Película Francesa: "Los Coristas". Dirección: Christophe Barratier. 2004).

Es un maestro que lee algo en ese niño y apuesta por un deseo. ¿No es ese el lugar del analista en la práctica con niños y adolescentes?

 

Aperturas desde el arte

"Solo"

Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude traer
mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente,
no he tomado mi tristeza,
no se despertaría mi corazón al júbilo
con el mismo tono;
Y todo lo que amé, lo amé Solo.
Entonces -en mi infancia- en el alba
de la vida más tempestuosa, se sacó
de cada profundidad de lo bueno y lo malo,
el misterio que todavía me ata:
Del torrente, o la fuente
Del risco rojo de la montaña,
Del sol que giraba a mi alrededor
en su otoño teñido de oro,
Del rayo en el cielo
cuando pasaba volando cerca de mí,
Del trueno y la tormenta,
Y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo era azul)
De un demonio ante mi vista.

Edgar Allan Poe
(1828)

 

The inner song
Jurga Martin (2018)
Escultura en Bronce

Contribución de Gabriela Urriolagoitia (NEL-La Paz)