XI Jornadas de la NEL
Infans #6

Editorial

Como hemos comentado, se trata de que este boletín sea nuestra conversación. Conversar en este momento, ha supuesto introducir la creatividad de un niño, que muestra como dice P. Tagle, el modo en que se presenta lo insoportable y la invención de saber hacer con respecto a eso. Los demás textos de los colegas versan en torno a las diferentes disciplinas con las que la cultura trata ese insoportable. Como señala M. Hamman, ciencia, política y religión proponen domeñar lo real sin ley. Una interpretación de S. Strozzi muestra muy bien, lo insoportable de la política diferente al cómo la política trata ese insoportable. Y, Jessica Jara nos recuerda que el lema de nuestra anti-pedagogía es: 'Haz como yo, pero no me imites'. Todos los autores reconocen en las diferentes disciplinas un trabajo del 'para todos' por oposición al singular del psicoanálisis. Por último, la imagen de Staffan Hessel, contribución de Ana Ibáñez de NEL-Guatemala.

¡Buena lectura para todos!

Mercedes Iglesias
(NEL-GLM)

 

Una invención fantástica

Patricia Tagle
(NEL- Lima)

 

No hay como los niños, para enseñarnos. Ellos están más próximos, siempre, y quizás por su propia precariedad, a la invención.

Una madre me comentó esto hoy: que el niño, preocupado por la supuesta y presumible, - y quizás real- fragilidad de sus abuelas ante el embate del virus, les dijo esto: que él va a ser científico y va a inventar un campo de fuerza electromagnética para protegerlas, de modo que si el virus se aproxima a ellas se achicharre y caiga muerto.

Sin duda alguna ese niño ya es un "científico", y sin duda alguna ese "campo de fuerza electromagnética" ya opera, y opera eficazmente.

En primer lugar, esa fantástica invención es ya, y por sí misma, un tratamiento de la angustia. La del niño mismo, y por extensión, la de sus abuelas y la de su entorno familiar, donde sin duda alguna, ese temor pulula.

En segundo lugar, se trata de una lectura –una posible- de ese niño, quien se encuentra, según los tiempos pedagógicos, en el momento de introducirse a la así llamada "lecto-escritura". Ningún "palote" de tarea, a tres renglones, -en la que quizás avance con tropiezos, como todos- le "enseñará" a leer, ni a escribir. Ese niño, sin duda, sabe, sabe leer y sabe escribir. Escribe con su letra.

En tercer lugar, esa fantástica invención, es también una interpretación. Una que le devuelve al "mundo" su propio mensaje en forma invertida. Él opera con los hilos del discurso del que dispone, y a la par, lo subvierte.

"Estoy pensando que puedo encontrar la fórmula de la invisibilidad" –le dijo a su madre.

"¿Cómo así? - le preguntó ella.

"Extrayendo el ADN de los camaleones" –respondió.

¿Podemos quizás des-cifrar el delicado trabajo de invención de este un niño, en estos términos?:

Del Uno al "campo", y retorno. Ya sea el campo "electromagnético", o el de los "camaleones" que toman, lo sabemos, el color del Otro que los envuelve.

Un tratamiento singular de lo real, que hoy más que nunca se ha presentado como es, sin ley.

¿Qué de lo infans entra en juego en esta pequeña y fantástica invención?

Quizás sólo la marca del encuentro traumático, y troumático, que alienta a la invención bajo el sesgo de una urgencia: arreglárselas con eso, para vivir.

 

Aperturas a la Conversación

¿Cómo aborda, la ciencia, la política y la educación, lo insoportable?

 

Marita Hamman
(NEL-Lima)

 

La ciencia y lo insoportable

Lo insoportable, en tanto que impredecible e indomeñable, convoca a la ciencia. Nuestra civilización guarda un vínculo cuasi religioso con ella; en suma, se cree que podrá despejar la ausencia de proporción -sexual-, de regla: ese fantasma recorre nuestro mundo sin que, por cierto, la religión desparezca, -retorna con fuerza ante los desarreglos que se introducen en las supuestas leyes naturales.

En el tiempo del Coronavirus, M. Vargas LLosa pudo decir, por ejemplo, que esta reacción exagerada por una gripecita pronto parecerá una anécdota mustia, cuando la ciencia encuentre el remedio y se haga patente que solo era una peste más [1].

En el campo de la ciencia, se trata de sistematización, reproducibilidad y generalización; en eso se distingue del psicoanálisis pues ella no admite lo singular. Tampoco, por mucho que haya descifrado las mutaciones de los virus, podrá predecir cuándo, cómo y dónde ocurrirá la próxima epidemia; no por eso se producirá un cambio de paradigma. El discurso científico, las políticas de los Estados sobre lo real y el discurso capitalista que desconoce cualquier límite, coexisten. Se requiere de alguna interdicción, como ha sostenido M.-H. Brousse en un reciente artículo [2], para instalar el deseo, capaz de atar la vida real con la vida vivible.

Es que lo insoportable es asunto del uno por uno… y de las políticas que su interpretación impulse.

NOTAS

  1. M. Vargas Llosa, "¿Regreso al medioevo?", Diario El País, 15 de marzo de 2020, www.elpais.com
  2. M.-H. Brousse, "Trouver dans l'impasse même la force vive du désir", L'Hebdo-Blog No. 196, 22 mars 2020.

 

Susana Strozzi
(NEL- Caracas)

 

La política y lo insoportable

Mi respuesta empezó en el esp de un laps, porque lo que "leí" al recibir el mensaje –hace más de un mes– fue una invitación a escribir sobre lo insoportable de la política. Ahora, en la tensión abierta entre ambas formulaciones, un trozo de real ha irrumpido; el vértigo hace saltar el tiempo y los momentos lógicos…

La política la inventaron los griegos como una herramienta para hacer con los intereses en conflicto en el marco del estado que les fue propio: la polis. Y les sirvió –tal como sucedió a sus herederos romanos con el imperio– en virtud de una legitimidad que ha sido llamada "existencial" y que, abarcando a los excluidos y a los insatisfechos, se asocia a la estabilidad. Aun cuando se tratara de la buena voluntad a servir masivamente durante siglos de incesante estado de guerra [1].

El rasgo fundamental del éxito estuvo en su carácter de tekné: aquello que permite suponer en quien ejerce cada oficio una capacidad particular, definiendo en cada uno su diferencia de los otros. Eso hizo de ella un tipo de actividad en la cual el hacer-con-las diferencias está implicado; una modalidad de abordar lo insoportable.

La política moderna preservó algo de ese carácter hasta la segunda mitad del siglo XX. El "desorden" discursivo global ha sido el escenario en el cual, desvanecida como tekné, se convirtió en rehén de los "populismo(s)" buscadores de hegemonía y, sobre todo, del aniquilamiento del otro. La experiencia personal -que aún dura– me hizo posible nombrarlo(s) como "guerra" [2]. Mi versión de lo insoportable de la política.

Pero la guerra, como la agricultura, era para los griegos una de las actividades naturales (ligadas al término ergon) cuyo fin no es producir un objeto exterior sino desarrollarla por sí misma, sin otra finalidad que su ejercicio y cumplimiento. Ahora, los gobiernos profieren el significante "guerra" para imponer las medidas de confinamiento que arrasan con los modos de gozar de cada uno.

Otra política, la del psicoanálisis, para abrir una puerta de salida….digo.

NOTAS

  1. Finley, M.I. El nacimiento de la política. Grijalbo, Barcelona, 1986.
  2. Strozzi, S. "Un testimonio". Bitácora Lacaniana, Número extraordinario, abril 2017; p.44.

 

Jessica Jara
(NEL- Guayaquil)

 

La pedagogía, la educación y lo insoportable

Catherine Millot hizo de Freud un "Antipedagogo". Más allá de los escabeles de la sublimación freudiana, donde niños y jóvenes se suben para verse bellos y hacer lazo social; Eric Laurent propone reintroducir en la enseñanza: textos de locos, delirantes, homosexuales, drogados… que proporcionen puntos de enganche a la juventud, al darles palabras para nombrar experiencias innombrables. A Verlaine y Rimbaud, le agregamos a Pablo Palacio y César Vallejo. Estas prestaciones no vienen por la vía del ideal.

Lacan criticó la educación ortopédica y la pedagogía correctiva del yo, pues empujan a callejones sin salida y a lo peor. Hoy algunas "ayudas" tecnológicas devienen instrumentos de goce: cámaras en aulas y celulares para enviar "audios" a padres aturdidos; se graba invasiva e ilegalmente a niños afectados. Esa cámara no es la de Mariana Otero en Le Courtil. Un analista inconsiste los sistemas de circuito cerrado, alojando el deseo y la invención.

Recibimos analizantes que operan como psicólogos, profesores, acompañantes terapéuticos… que lidian con lo imposible de soportar y el sufrimiento de niños y no tan niños. Uno a uno, hacen su esfuerzo por entrar en el juego como el que le enseñó a Laurent su hija: "Entonces, haz como yo: zin, boom, zin boom". Es decir, sin dejar de repetir: "Entonces, haz como yo". Esa reiteración gozosa introduce un vacío vital en el uso de la lengua, tan distinto a la mortífera consigna del desánimo contemporáneo: "preferiría no hacerlo". Sobre los entusiastas habló Miller en "En dirección a la adolescencia".

Una digna transmisión lacaniana sería: Entonces, haz como yo… ¡pero no me imites!

 

Aperturas desde el arte

Sin título
Autor: Staffan Hessel, 2016
Técnica: marcador en impresión digital con inyección de tinta

Contribución de Ana Ibáñez (NEL- Guatemala)