XI Jornadas de la NEL
Infans #2

Editorial

Tomando la respuesta de Eric Laurent a la pregunta de Raquel Cors sobre el cuerpo en la experiencia analítica, Mercedes Iglesias y Eugenia Flórez nos presentan qué se trata de leer allí y a partir de qué. Mercedes, sintetizando maravillosamente un recorrido por la enseñanza de Lacan, y Eugenia, con muy interesantes reflexiones sobre el estallido del género.

Finalmente, una pintura digital de Jacobo Mena para empezar a capturar lo insoportable de la infancia.

¡Buena lectura!

Renato Andrade
(NEL-Lima)

 

Entrevista a Eric Laurent por Raquel Cors Ulloa

Parte 2

Raquel Cors Ulloa: Éric, usted en su reciente reflexión sobre tres encuentros entre lo femenino y la no relación sexual[1], señalaba que los hombres no saben qué hacer con el cuerpo, y especificaba que no saben qué hacer con el cuerpo de la mujer. Sobre esta pregunta que usted planteaba recientemente en esa reflexión, me permito agregar algo que se articula al tema de nuestras jornadas y es: ¿Si los analistas sabrían hacer con el cuerpo del niño? En dos vertientes por lo menos, las que nos compete en tanto que psicoanalistas, que son en la práctica y en el niño que hay en cada uno.

Éric Laurent: Efectivamente, ponía en este artículo que usted cita, esta presencia del feminicidio y toda su clínica del lado de que hay en esta perspectiva, una resonancia con el dicho de Lacan de cómo los hombres no saben hacer con el cuerpo de las mujeres; entonces, tienen la tendencia a marcarlo. El gesto de amor o el de enamoramiento y también el de odioamoramiento[2] marca el cuerpo. Y esta marca se declina sobre un abanico que es al mismo tiempo, un abanico en la vertiente del placer y de un goce que puede ir hasta este goce absoluto de destrucción del cuerpo del otro, por esa marca que se deposita. Entonces, yo diría, que como analistas no tenemos, en general, que ocuparnos de los cuerpos. No hay un cuerpo a cuerpo en el análisis, pero lo que sí sería necesario, es que el analista pueda leer sobre el cuerpo del niño, cómo se depositan las marcas de goce que ha recibido, que ha encontrado, que ha atravesado, que fueron escritas. Leer estas marcas, esto sí hace parte de nuestra tarea con el niño, y, además, leerlas como marcas imaginarias, simbólicas o reales que se depositan en el cuerpo.

Raquel Cors Ulloa: Y esas marcas se espera que hayan sido previamente leídas por el analista practicante.

Éric Laurent: Por supuesto.

Raquel Cors Ulloa: Las de su propio caso.

Éric Laurent: Esto como analizante, antes de ser analista, por supuesto. Para acercarse a eso en el otro, primero tiene que haber podido tocar lo que fueron estas marcas depositadas y tener una idea de lo que hizo, de las distintas lecturas que el sujeto analista hizo él mismo, de estas marcas depositadas. Y muy importante también, para lo que me parece toda una clínica que insiste, de la misma manera que del lado del feminismo contemporáneo vemos surgir una clínica que insiste, que nos convoca a leer e interpretar. Igualmente, creo que ahora en la infancia, en relación a la sexuación, hay toda una renovación de la clínica. Por ejemplo, en países, como en la Argentina, en los cuales se aprobó una ley sobre la sexuación que autoriza a los niños a declarar su posición sexuada y a cambiar lo que aparecía como una identificación sexuada debido a lo orgánico, a lo biológico; pero más bien, se trata de poder declarar una orientación distinta, más allá del binarismo o de la norma heterosexual. Vemos surgir toda una clínica fundamental que nos convoca, y que, por supuesto, nos interroga en la insistencia que se ve en el número de casos que vienen a interrogar evidencias que hasta hace poco tiempo no eran abordadas de ese modo, en el campo de la clínica. No hace tanto tiempo que las investigaciones sobre la posición transexual se extendieron de manera importante en la infancia. Quedó algo más bien marginal desde los años 70 del siglo pasado, con Robert Stoller y la clínica norteamericana en la que había estos trabajos pioneros, pero que quedaban, aunque había pocos de ellos, más allá del hecho de que eran abordadas con algo muy distinto que el aparato lacaniano. Ahora hay mucho más y vienen mucho más, al consultorio de los analistas, este tipo de preguntas, y necesitamos estar a la altura, precisamente, sobre lo que la interpretación del goce de una época, convoca.

Transcripción de Alejandro Góngora (NEL-Santiago)

NOTAS

  1. Cf. Laurent, É., “Reflexiones sobre tres encuentros entre el feminismo y la no-relación sexual”, https://psicoanalisislacaniano.com/2019/12/13/tres-encuentros-feminismo-norelacionsexual-ericlaurent-20191213/
  2. Cf. Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun, Cap. VIII “El saber y la verdad”, Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 109.

 

 

Aperturas a la Conversación

¿El proceso de sexuación deja diferentes marcas en el cuerpo del parlêtre, ¿cómo leerlas de acuerdo con la última enseñanza de Lacan?

 

Mercedes Iglesias
(NEL- Grupo Lacaniano de Montevideo):

 

La infancia no es una época fácil y llena de confort.[3] Y esto es así por cuanto el niño tiene que atravesar una serie de etapas que conllevan una mortificación de goce. En estas tiene que encontrar un lugar en el Otro y también una identificación sexual. Esto es leído en Lacan como el Edipo, donde el niño asume la condición de ser sexuado como identificación fálica, como significación fálica, del lado del ser o del tener. En ambas posiciones hay un correlato que es la castración.

A partir del Seminario 7 Lacan incluye epistémicamente el goce. Este inicio culmina con la propuesta del objeto a y del fantasma. Pero es desde aquí que el síntoma pasa a ser defensa frente a lo real, refleja la desarmonía básica del goce con el sujeto.[4] En la última enseñanza no se trata ya de la relación con el Otro, ni de ser hombre o mujer, se trata del goce del Uno, el Otro es el cuerpo. Este goce Uno que luego será síntoma es lo que itera más allá del fantasma. Es esta marca del Uno lo que hay que leer en la última enseñanza.

La última enseñanza sustituye la estructura por lo pragmático[5], lo cual nos hace pensar como analistas, la manera en que cada quien inventó un modo, su síntoma, para dar cuenta del goce Uno.

 

Eugenia Flórez
(NEL-Medellin):

 

La idea de sexuación entendida más del lado de una relación al goce; es aquello que no hace pareja y que más bien se presenta como una suerte de multiplicidad de lo Uno.

Hoy más que nunca el parlêtre se ve confrontado con el desencuentro entre el género designado y su respuesta subjetivada a lo que hace acontecimiento en el cuerpo y fija una modalidad de goce, insoportable en su extranjeridad en tanto “eso goza”.

Lo que verificamos en los fenómenos sintomáticos asociados es una suerte de deriva, errancia o deslocalización puesto que la sexuación hoy no la podemos definir por la vía del ordenador fálico, y los nombres (LGTBI) que el Otro de la época fabrica tampoco alcanzan a nombrar eso que insiste en el parlêtre.

De manera que a esta pregunta orientadora lo primero que se me ocurre es que no podríamos leer estas marcas de lo insuperable de lo infans, sin contar con la última enseñanza de Lacan puesto que hace falta un esfuerzo de lectura del modo en que cada parlêtre hizo con lo infans. Hacer legible algo que en su fijeza es silencioso exige otra cosa que un ordenamiento discursivo o por las vías del sentido para poder captar su funcionamiento sinthomático.

NOTAS

  1. Udenio, B. ‘La sexuación en la infancia, hombres y mujeres’, NEL-Lima, Serie Videoconferencias 1, Lima, 2008.
  2. Miller, J. A. El lenguaje como aparato de goce, Colección Diva, Buenos Aires, 2000, p.153.
  3. Ibid, p. 173.

 

Aperturas desde el arte

Autor: Jacobo Mena
Título: “Hermano”
Técnica Pintura digital